jueves, 9 de octubre de 2008

Adios a uno de los referentes más importantes del pensamiento crítico latinoamericano

Falleció a los 64 años Nicolás Casullo, ensayista, novelista, docente e investigador en Comunicación de la Universidades de Buenos Aires y Quilmes, además también fue director de la revista Pensamiento de los confines y uno de los fundadores del espacio Carta Abierta. Desde Al centro y adentro le rendimos homenaje a uno de los pensadores más lúcidos de nuestro y quien más hizo por desenmascarar la farsa de las ideologías posmodernas, del fin de la historia, y cuestionar, poniendo en evidencia, las mentiras que largan diariamente los grandes medios de comunicación al servicio de las grandes corporaciones económicas. A continuación reproducimos fragmentos de la entrevista que diera el año pasado a los compañeros de la agrupación universitaria rosarina Martín Fierro para el primer número de la revista Hecho Maldito:

P: ¿Cómo se puede pensar el populismo en Argentina y en América Latina?


R: Es un tópico múy histórico de América Latina. América Latina gesta un populismo propio, un populismo histórico particular con un sello propio que no tiene que ver con el populismo de la vieja Rusia, ni del farmer americano, ni del fascismo europeo. Por lo pronto, aparece en la actualidad como una forma en donde, ya sea con protagonismo indígena o con protagonismo cívico- militar en Venezuela, está redinamizando la historia. Yo creo que el populismo hay que verlo así: como la posibilidad que tuvo América Latina de dinamizar la historia. Dinamizar la historia desde una perspectiva popular a partir de elementos que son típicos de América Latina: el caudillo, la idea de pueblo, la idea de un enemigo exterior que se afinca en lo interior marcado por una situación de dependencia, la idea de enfrentar diferentes perspectivas y diferentes sectores de clases en búsqueda de una salida coyuntural contradictoria. Con sus límites y posibilidades, el populismo es la única posibilidad de hacer política en Argentina, lo otro es, o teoría marxista que en nuestro pasís jamás va a representar más del 1% del electorado; o es una izquierda social demócrata, que prontamente queda al desnudo como la izquierda de la derecha. Claramente la izquierda de la derecha cuando no el centro de la derecha.

P: ¿Se puede entender el populismo como una cuestión actual?

R: Yo creo que hoy habría que analizar los factores de una globalización que trata de marginar la potencialidad de un Estado nacional, la fuerza desintegrante de viejos actores sociales que plantea la revolución productiva técnica y los niveles de población sin trabajo.
Hoy aparece el populismo con ese vigor, esa vigencia, que no lo tienen, por un lado, las izquierdas clásicas en un proceso de desintegración donde la revolución quedó atrás. La revolución negra, la revolución proletaria que iba a plantearse a través de un capitalismo industrial, una nueva humanidad donde todo el mundo se iba a reconocer en las clase obrera, eso quedó atrás. Habrá que pensar otra forma de revolución. Tampoco es plausible en América Latina, y esto quedó evidenciado con las protestas del 2001 y las teorías de Toni Negri, plantearse una variable posmoderna anti- soberanía, anti- pueblo, anti- políticas nacionales, una suerte de nueva multitud deseante. En América latina, aquellos procesos que han podido hacer pie e instituirse mínimamente frente a la envestida del liberalismo de mercado y su salvajismo, han tenido que hacer uso del Estado, han tenido que plantear- otra vez- el problema de la soberanía. Han tenido que plantearse la idea de un pueblo que se autoestime. Que no entre el cipayismo, como diría Jauretche, o sea, el acoplarse, el subsumirse en la lógica dominante, eso es el cipayismo.
Estamos en un capitalismo liberal guerrero, en una edad de hierro, en una edad de antiterrorismo, en una edad de dureza, donde el dominio sabe qué lado está más desnudo. Cuando digo el populismo, es una coyuntural forma que tienen los países latinoamericanos de cuestionar el modelo. Más que eso no creo que se pueda hacer en este momento.

Gentileza de María Cruz Ciarniello y Facundo Fabaz