jueves, 21 de junio de 2012
MOVIMIENTO POR UNA NUEVA CONSTITUCIÓN EMANCIPADORA Y UN NUEVO ESTADO
viernes, 15 de junio de 2012
Independencia económica y soberanía política
miércoles, 13 de junio de 2012
Malvinas: Proyecto Popular y Soberanía Integral
miércoles, 21 de diciembre de 2011
ANTE LA VOTACION SOBRE NUEVO ALBERDI: CARTA, SEGUNDA, A LA INTENDENTA QUE DINAMITO LOS PUENTES

Intendenta:
Cuenta la leyenda que el Rey volvió triunfante de la batalla. Y que ante su obsecuente séquito que desbordaba de elogios, preocupado les dijo: “Otra victoria como esta, y volveré solo a casa”.
No sabemos si conoce a ese rey, ni si será usted tan sabia. Pero le recomendamos su lectura y fundamentalmente, cuál fue su destino. Y más fundamental todavía, el destino de los que, ese día, “perdieron”.
Debemos comunicarle, con mucho respeto como siempre, que acaba usted de cometer el peor error. Acaba usted de declararnos la guerra. De deshonrar nuestra palabra tendida de diálogo. Acaba usted de empeorarlo todo una vez más.
Hace sólo 10 días, mientras comprometía usted su “palabra de mujer” en la pomposa asunción, le ofrecíamos la posibilidad y la necesidad de un diálogo sincero para “sentarnos en una mesa a debatir y a encontrar alternativas y, si se puede, soluciones al conflicto más largo, más genuino y más esperanzador que recuerde la ciudad de Rosario en los últimos tiempos”. Y le dimos ni más ni menos que 100 días para que convoque a ese encuentro. Jamás la apuramos. Y eso que las expectativas eran muchas. Y muchas más las que esa carta nuestra generó en otros. Esos otros que siguen atentos todo este tema. No sabe cuántas palabras afectuosas recibimos después de esa carta. Muchos esperaban, además de nosotros evidentemente, cuál sería su reacción.
Expectativa, mucha.
Su respuesta: aprobar de manera ilegítima, en la última sesión del concejo, los proyectos privatistas para Nuevo Alberdi. Sin consultar con nadie. Y a espaldas de todos.
Lo lamentamos. Fue su decisión.
No le ha importado a usted nada. Ni los años de injusticia. Ni el profundo debate público construido. Ni la ética de este movimiento. Ni el nombre de su partido. Ni siquiera le ha importado a usted la oportunidad que le brindamos a la palabra. Usted y Ustedes. Que de diálogo siempre dicen hablar. Ustedes.
Pero bueno, tenemos dos noticias para darle:
1. No reconocemos ninguna ordenanza que no sea producto del consenso y el debate público y democrático. Por ende, todo sigue igual en territorio. Seguiremos resistiendo y construyendo.
2. No vamos a hacer nada por parar, detener o evitar esta injusticia. No vamos a hacer lo que ustedes quieren que hagamos.
Ya hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance, y tal vez mucho más, para tratar de encontrar caminos distintos a los impuestos y que por lo menos una vez, las reglas no sean de sangre y fuego. Que el Estado deje lugar para la política. Para eso tan lindo y que nos gusta tanto a nosotros acá. Pero usted decidió otra cosa. Decidió continuar y profundizar la política neoliberal del intendente que se fue. Decidió contemplar en sus planes a los mismos de siempre. A los que tienen las cartas marcadas. Y así, cualquiera gana.
Pero quizá no leyó bien, o no le leyeron bien, toda nuestra carta. Porque además de decir que “somos (nos guste o no) la pesada herencia que le han dejado”, decíamos que no estábamos dispuestos a seguir perdiendo. Es decir, que no nos interesan las cartas marcadas de los mismos de siempre, porque nosotros construimos nuestras propias cartas.
Para ser más claros: no le estábamos suplicando (en la carta anterior) nosotros a usted que nos ayude. Le estábamos ofreciendo, nosotros, ayuda a usted. Una oportunidad para que muestre que es distinta, para que empiece bien su flamante gestión. Porque ya se lo dijimos, el territorio ya tomó una decisión y se ha organizado para construirla. No depende este territorio de Nuevo Alberdi, de una ordenanza suya, ni de las cartas marcadas de los dueños de las fábricas de cartas.
¿Se acuerda usted algo de lo que pensaba cuando empezó a militar?, si es que alguna vez lo hizo (perdone, pero no conocemos su historia personal) ¿No pensaba usted que la política lo podía todo? ¿No pensaba que la política era justamente el arma para desmarcarle las cartas a los mismos de siempre? ¿No pensaba usted que eso era posible? ¿No piensa ahora que con estas “victorias” la única perjudicada, deslegitimada, es usted? ¿No le pasó lo mismo con otras iniciativas en el último tiempo? ¿Es así como decide empezar estos 4 largos años?
¿Qué habrá pasado con el tiempo además de tiempo…?
Fue entonces usted a la batalla, por más que estaba nuestra invitación a debatir en la mesa, para cumplir los compromisos con los monopolios. A aprobar, por más que quede un poco desprolijo, su ordenanza privatista para las últimas tierras vacantes de la ciudad. Fue a negarle a su ciudad, que sea ella quien defina qué hacer con esa última oportunidad para todos. Fue, por más que la mitad de los concejales recién llegaban al concejo y ni tiempo de leer expedientes tuvieron. Fue con sus alfiles a cumplir a raja tabla con la receta neoliberal del convenio público - privado.
Dice la leyenda de antes que el Rey (Pirro se llamaba) fue a invadir una ciudad de poca importancia con un ejército de 20.000 infantes, 3000 jinetes, 2000 arqueros, 500 honderos y 20 ó 50 elefantes. Si bien el concejal Sciutto se parece cada vez más a un elefante, por lo torpe, su ejército era más bien módico. Llevaba consigo la impunidad del poder y la bondad del dinero y así tuvieron sus dictámenes de comisión. Y se aprestan hoy a aprobar en el recinto el inconsulto proyecto.
Nosotros hicimos ya todo lo que debíamos hacer. Ya mostramos todas nuestras cartas. Todos los argumentos. Ustedes en cambio, no mostraron nada. Por eso no vamos a reconocer esa ordenanza. La diferencia entre los modos de hacer política están claros y la ciudad los conoce. Nuestra ordenanza, la del Ya Basta! que prohibió por primera vez en el mundo a los barrios privados, no sólo fue aprobada con 18 votos a favor y 2 en contra, sino con 2 audiencias públicas, más de 4 foros de debate con políticos, técnicos, intelectuales, académicos, organizaciones sociales, universidades, periodistas, artistas, etc, etc. Fue un debate público permanente durante dos meses. Su ordenanza, nada. A espaldas, en los pasillos, silenciosamente. Y no seremos nosotros quienes legitimen semejante impunidad.
¿Y por qué decimos que “no vamos a hacer nada para detenerla”? Porque no le vamos a dar el gusto a ustedes de ponernos en el lugar que quieren que estemos. “Incidentes en el concejo por Nuevo Alberdi”, “militantes de Giros produjeron graves hechos de violencia esta tarde en el concejo deliberante por no estar de acuerdo con la ordenanza que estaba por sancionarse con respecto al polémico barrio”. Con ese título sueñan ustedes, los que ya no sueñan. Esa bajada de portada les altera el sueño.
“Violencia”, “Giros", "incidentes”. Nunca pudieron y se mueren por ver esas palabras juntas en letra de molde. Todavía, hoy, después de 6 años, no entienden cómo a nosotros, a “estos zurditos” les dan aire. Cómo hay tantas noticias, cómo se les da credibilidad. Ustedes, que piensan que la política pasa por ahí. No entienden sus pequeñas cabecitas, como es posible esta historia. Y esperan ansiosos, con grandes jaquecas algunos, el día en que cometamos un error. Esperan como ninguno ese día. Y allí nos quieren llevar. Para que esa herencia, esa piedrita, quizá pequeña en su zapato, desparezca mágicamente. Que vuelvan a gobernar en soledad como estos 22 largos años.
Lamentamos decirles, dimitimos al convite.
Estará vacía esa plaza en ese cotidiano día. Habrá el silencio que hay en las instituciones públicas los días esos (como los otros días) donde no pasa nada. No vamos a impedir la sesión. No vamos a evitar que entren los concejales. No vamos a quemar las puertas.
Porque esto ya es mucho más grande de lo que ustedes creen. Hay ya, hoy, otras expectativas y esperanzas puestas en este movimiento y en este territorio.
Sabrá usted, entonces, el tamaño del error que comete.
Tenga la seguridad que nosotros seguiremos. Porque los que combatían ese día a los elefantes del poderoso ejército nunca habían visto antes semejantes alimañas. Pero de a poco fueron sabiendo cómo combatirlas. Y esa victoria “Pirrica”, como se le llamaría después, sería la base para el crecimiento incesante del ejercito “vencido”. Esa ciudad que de poca importancia parecía para el rey Pirro, sería grande después, cuando ya era demasiado tarde.
Esa ciudad se llamaba Roma.
Y vaya coincidencia del destino histórico, y perdone aquí la intimidad de la anécdota, pero en una charla de pasillo del concejo, donde un importante empresario inmobiliario, esos que dijimos mil veces entienden mejor que nadie lo estratégico de la guerra que se libra por las tierras urbanas, pretendía hacer de mediador con el monopolio y que nos conformáramos con lo que ese monopolio nos ofrecía; nos pedía que dividamos el territorio en dos y cada uno con su parte contentos. Sí, eso nos ofrecía, como lo hacen los grandes jefes militares. En medio de la argumentación, y observando nuestra cara de pocos amigos con respecto a su propuesta, nos dijo gritando “¡Pero ustedes tienen Roma! ¡Se quedan con Roma!” Vaya coincidencia ¿no? Desde los libros de historia medieval a los pasillos del concejo municipal de Rosario. Un empresario, de acá, de esos que ustedes conocen bastante. Ese nos ofrecía Roma, a cambio de silencio.
Sin embargo, como a negociar no hemos aprendido, nuestras ansias imperiales no son tales y en la política confiamos, creemos más bien que, como dice la película: “Roma es un sueño ideal”.
Ciudad Futura se llama la utopía que construimos allí donde otros tienen otros planes. Allí estaremos, resistiendo, haciendo crecer un nuevo modelo. Endureciéndonos pero sin perder la ternura jamás. Y si para eso no respetamos alguna ordenanza, después de las muchas que violan ellos, allá pues.
Dice un gran hacedor de ciudades como Jordi Borja (quien a ustedes representaba cuando ustedes representaban algo) que “uno de los nuevos derechos de los ciudadanos es el Derecho a la ilegalidad” y plantea que “paradójicamente tanto los colectivos sociales como, a veces, las instituciones locales deberían asumir el coste de promover iniciativas ilegales o alegales para convertir una demanda no reconocida en un derecho legal”. Si ese es el rol histórico que nos toca en suerte, estamos dispuestos a asumir los costos.
Será usted responsable de todo lo que allí suceda, pues con su decisión le ha dado rienda suelta y legalidad a la violencia del monopolio en territorio. El que avisa, no es traidor. No podrá decir lo mismo usted, que nunca dijo nada y dejó que otros hagan por usted.
Desde el territorio insurgente, escenario de su pírrica victoria
Movimiento Giros
Por la Ciudad Futura, por nuestra utopía
Hacia el Socialismo del SXXI
pd: por si no tiene tiempo de investigar,
Según Wikipedia:
La expresión “victoria pírrica” se ha convertido con el paso del tiempo en sinónimo de éxito logrado a un coste muy alto, y que no siempre merece la pena conseguir.
Según la Real Academia española: adj. Dicho de un triunfo o de una victoria: Obtenidos con más daño del vencedor que del vencido.
“Pero Pirro, después de la victoria, contempló preocupado en el campo de batalla que los romanos sólo tenían heridas en la parte delantera. No habían huido a pesar de enfrentarse a tales mastodontes”.
http://www.girosrosario.org/ I http://www.laciudadfutura.com.ar/ I http://www.ciudadfragmentada.com.ar/
domingo, 6 de noviembre de 2011
Carlos Heller disertando en la ONU - Lanzamiento oficial del "Año Internacional de las Cooperativas 2012"

Discurso completo del diputado nacional por Capital Federal de Nuevo Encuentro Carlos Heller en
Nueva York - 31/10/2011
Muchas gracias señora Presidenta y demás autoridades, en particular a la señora Presidenta de
En realidad me plantearon un título, un tema para mi intervención, vinculado a lo pequeño es hermoso, inspirado en el libro que escribió en 1974 Ernesto Federico Schumacher.
Cuando Schumacher escribió este libro lo hizo planteando ante el mundo una alerta sobre la voracidad de las grandes organizaciones y su desapego hacia los problemas cotidianos de las personas, al divorcio entre los intereses de los poderes concentrados motivados por la codicia y el bienestar de la gente. Llamó entonces a partir del concepto de "Lo pequeño es hermoso" a revindicar la pequeña escala como la posibilidad de preservar los valores humanistas que la tecnología y la civilización moderna habían conculcado.
Nosotros, desde nuestra experiencia, hemos demostrado que es posible conservar el sentido de lo pequeño y hermoso en una gran escala organizacional. No queremos y no nos gusta que se nos considere pequeños, porque no lo somos medidos en términos de participación en el sistema financiero argentino. A través de la integración cooperativa pudimos superar momentos graves, de peligro de muerte para nuestra organización que nos presentó el modelo neoliberalismo. Y nuestra respuesta estuvo en la creación de una gran organización cooperativa.
Cuando se inauguró el Banco Credicoop, quien fuera su primer Presidente, lanzó una frase que nos sigue acompañando hasta el día de hoy: "Asumimos el desafío de demostrar que eficiencia y democracia no son términos incompatibles", y estaba dicho en un momento especial, se dijo un 16 de Marzo de 1979, en plena Dictadura Militar en
Aquella frase "El desafío de demostrar que eficiencia y democracia no son términos incompatibles", significaba que se podía gestionar una entidad, manteniendo los principios de
Administramos una entidad que tiene 249 sucursales, y en cada una hay una Comisión local de administración compuesta por usuarios locales, que tiene facultades decisorias, que coparticipan y que forman parte de toda la cadena de decisiones de nuestra Organización.
Mantenemos una estructura de más de 3.500 dirigentes ad honoren que militan en el cooperativismo cotidianamente, que han mantenido los principios y desarrollan una intensa actividad institucional, que promocionan las ideas y valores de la cooperación, que se vinculan con las otras asociaciones de la comunidad, y todo eso nos llena profundamente de orgullo, porque hemos podido, entonces, demostrar que la gran escala tampoco es enemiga de los principios cuando hay una gran convicción en mantenerlos.
"La empresa cooperativa como contribución a la construcción de un mundo mejor", es el lema de esta actividad. Significa a nuestro entender ya no pensar a la cooperativa como la rueda de auxilio para enmendar las fallas o los errores del Sistema Capitalista.
Para nosotros significa pensar a los usuarios y a los trabajadores responsables de la administración y la gestión llevando adelante procesos de prestación de servicios, procesos de producción, donde el objeto deje de ser el de obtener la máxima ganancia posible y pase a ser el de prestar el mejor servicio posible. El servicio que efectivamente satisfaga las necesidades de los usuarios, de los consumidores, y donde la rentabilidad sea la necesaria para que se pueda seguir prestando el servicio, para que se pueda capitalizar, para que se pueda cumplir con los objetivos de la adecuación tecnológica, y para que se pueda cumplir con todos los desafíos que estos tiempos plantean.
Esta es la voz que levantamos como cooperativistas en un mundo que padece una profunda crisis de paradigmas.
La percepción de la complejidad de las sociedades contemporáneas no pueden soslayar los vaivenes que conmueven al mundo. Con la ola neoliberal, en sus diferentes versiones, se instaló una tríada conceptual que operó como matriz ideológica de la globalización financiera hegemonizada por las corporaciones trasnacionales: el fin de la historia, la caducidad de los estados y el fin de la política. El Consenso de Washington ha sido el cuerpo de ideas que sistematizó la relación entre economía y política con pretensiones de escala mundial. Las decisiones otrora en manos de los estados, fueron transferidas a manos de los nuevos regentes con aires neoimperiales. Las misiones del FMI y del Banco Mundial se convirtieron en el patrón obligado del "comportamiento políticamente correcto" en cada país.
La actual crisis global, multidimensional del sistema capitalista a escala mundial, muestra a nuestro entender el agotamiento de este modelo.
En América Latina se viene consolidando un nuevo patrón de pensamiento y los resultados de sus economías y su baja contaminación de la crisis global es vista con atención y depositaria de halagos por importantes economistas y políticos del orden global. El tema sustancial es el de la puesta en valor de los Estados y las complementariedades de la integración regional.
Lo que está en crisis es la disfuncionalidad sistémica de un mundo inmensamente rico que sigue fabricando pobres, de un desarrollo científico y tecnológico sin precedentes con la mezquindad en su aplicación, con la prolongación de las expectativas de vida sin correlación con valores e ideales de futuro para las jóvenes generaciones, con una orfandad creciente para los derechos básicos y universales de la niñez, como ser la salud, la educación y la igualdad de oportunidades.
En este sentido, abrevamos en nuestras propias experiencias prácticas reformulando el concepto de lo público, sus alcances y sentido, aspirando a construir una sociedad de mayor justicia, igualdad, equidad, reconocimiento, participación.
Nosotros como cooperativistas queremos ser parte de la construcción de otro mundo.
Nosotros queremos un mundo donde se privilegie el bienestar, la salud y la educación de los pueblos.
Un mundo en el que la democracia sea auténtica y plena de participación popular.
Lo cooperativo es sin dudas un fenómeno social de carácter universal, pero también muy diverso. Creo que en vez de hablar de un ideal cooperativo debemos colegiar la existencia de un ideario cooperativo. En América Latina, en el marco de los procesos de ruptura con la herencia neoliberal, el cooperativismo está convocado a ser parte de la construcción de nuevos modelos de organización social. Hay países como Venezuela, Ecuador y Bolivia que han incluido en
En Argentina las cooperativas están presentes en las 24 jurisdicciones en las que se organiza el territorio nacional, a través de 19.016 entidades y 9,6 millones de cooperativistas urbanos y rurales; en un país de cuarenta millones de habitantes. La cantidad de cooperativas ha crecido en forma sostenida en los últimos años, pasando de 12.760 en el
Nosotros estamos orgullosos de ser parte de la experiencia histórica que concibe al cooperativismo como herramienta de transformación social.
En consonancia con ello nuestro ideal de futuro recoge los mejores sentimientos del ideario progresista de la humanidad, y pregona que la calidad de vida se conseguirá con una equitativa distribución de la riqueza mundial y la preservación de la diversidad cultural y la capacidad de elegir en libertad el modelo de desarrollo y bienestar. Estas banderas no solo denuncian el estado imperante en el mundo, sino que ofrecen caminos de soluciones.
Este camino de soluciones revindica a la organización cooperativa como una herramienta apta para:
Este enfoque coloca a las ideas de la cooperación en la cresta de la ola del debate de ideas que impregna al mundo contemporáneo.
Este enfoque reafirma nuestra inquebrantable convicción sobre la factibilidad de lograr compromiso y motivación de las personas por las causas nobles, con sentido social, con la ética propia de los hombres enaltecidos por su sensibilidad, por el amor a lo solidario, a lo democrático y a lo progresista. Se trata de la constitución de sujetos sociales plenos de autonomía integradora y emancipatoria.
Es la convicción de que es posible construir una sociedad verdaderamente democrática y solidaria, en la que la economía esté al servicio de todos, en la que la salud y la educación sean parte de un proyecto de desarrollo humano, en la que la vida, el arte, la cultura, y todos los bienes devengados del progreso tecnológico sean parte de una configuración ética que vaya sedimentando el nacimiento de una nueva sociedad, una sociedad que le ponga límite a la codicia sustentada en los poderes hegemónicos y afiance la igualdad como objetivo, basada en la integración y el respeto a la diversidad de los caminos para alcanzarla.
Muchísimas gracias.
martes, 18 de octubre de 2011
“El rol del docente de educación técnica en la construcción de una Argentina para todos”
Panel: ¨La Educación Técnica: Oportunidades y Desafíos¨
Ponencia de Fernando Pisani
Buenos días a todas y todos. Gracias por invitarme. Y más gracias aún por generar un Encuentro como este. No es cualquier tema el que se proponen abordar. Y menos hoy y aquí.
Y digo hoy y aquí porque como saben, hace ya seis años desde que se aprobó la Ley de Educación Técnico Profesional y en Santa Fe aún seguimos con los mismos planes de estudio de la Ley Federal y sin los títulos técnicos que son tan necesarios para la Argentina que queremos. Y por ende sin la formación de técnicos y técnicas de la calidad y compromiso que necesitamos.
Demasiados años perdidos. Y muchos chicos y chicas que podrían haber tenido una educación mejor ya no la tendrán. Y aún está por verse en qué terminará esta historia. Y gran parte de “en qué terminará” esta historia dependerá de gente como ustedes, pues su compromiso y su lucha por la educación técnica será quien llene los huecos de las malas implementaciones, y se oponga a los errores más gruesos.
Porque a esta altura de la vida no podemos darnos el lujo de ser ingenuos. Si en este Encuentro se plantea como objetivo nuestro rol docente en la construcción de una Argentina para todos, debemos tener en cuenta que hay gente con poder que no quiere esa Argentina.
Quiere una Argentina para pocos.
Y sino piensen por qué se eliminaron las escuelas técnicas bajo la ley federal. Que si no pudieron hacerlo del todo fue por nuestra resistencia, de los docentes y directivos de escuelas técnicas de todo el país. Pero lo intentaron y en parte lograron. ¿Para qué escuelas técnicas en un país que se debía dedicar principalmente a producir y exportar alimentos y materias primas sin mayor valor agregado e importar lo demás?
Pero ahora estamos en otra situación. Hace un rato, hablando con María Rosa[1], me decía, recordando turbulentos y estimulantes tiempos, “ya se terminó la etapa heroica”, aquellas muchas batallas que tuvimos por las escuelas técnicas. “Ahora viene otra etapa importantísima, pero muy distinta”
Y es cierto, podrán dilatar más tiempo o menos tiempo, podrán poner algunos palos en la rueda o trata de retacear cosas (como bajar las horas de taller de 12 a 10, como lo está haciendo el gobierno socialista), podrán demorar que aparezcan los títulos técnicos eliminados por la ley federal, como Técnico Mecánico, Electricista, en Refrigeración y Aire Acondicionado, Químico, pero no lo podrán impedir. Tenemos una ley que no pueden seguir ignorando indefinidamente. Y lo mismo si pasa en otros lugares del país, pues buena parte de ustedes son de otras provincias. Todos tendrán que implementarla.
Y … disculpen si hago una digresión. Pero el clima que hay aquí, en todos ustedes y lo que estamos tratando, me hacen sentir muy bien y me dan ganas de contarles algunas cosas.
Porque por esas cosas de la vida, yo tuve la posibilidad de participar de todo el proceso de elaboración de los borradores de esa ley.
Un día me llaman por teléfono pues alguien había leído una ponencia que había hecho yo en la Universidad de Córdoba en un congreso “A diez años de la Ley Federal” y allí planteaba en gran daño que se había hecho a la educación técnica con la ley federal y la necesidad de hacer una ley que la modificara.
Y quien me habla me dicen que lo que había expuesto estaba en consonancia con lo que pensaban hacer y me invitó a ir a hablar con ella y luego a integrarme a su equipo. Esa persona que me hizo esa invitación está sentada allí, es María Rosa Almandoz, directora del INET, y sin su concurso es muy difícil que la ley hubiera salido como salió y con la rapidez que salió.
En ese momento le dije que me moría de ganas de estar allí, pero que tal vez iba a ser convocado en Santa Fe y que podía ser más útil desde las escuelas, desde la provincia. Y así fue. También por esas cosas extrañas de la vida me designaron Director Provincial de Educación Media y Técnica.
Y cuando reunidos con todas las provincias planteamos la necesidad de hacer una ley para modificar la Ley Federal, para hacer aparecer a las escuelas técnicas, hubo jurisdicciones que se opusieron: Capital Federal, Río Negro y Neuquén no habían aplicado la Ley Federal, en los hechos la desconocían, por lo que no estaban de acuerdo de hacer una ley que la modificara porque en los hechos era reconocerla. Otras como La Rioja y La Pampa estaban a favor de la Ley Federal, por lo que no veían necesidad de modificarla. Y otras provincias con dudas. A todas las que aplicaron la Ley Federal les había costado hacerlo, habían como se dice “pagado un costo político” y no estaban seguros de cómo reaccionarían quienes estaban arriba de ellos. Y por supuesto también había provincias que sí querían una nueva ley.
Arribar a un acuerdo parecía una tarea imposible.
Y allí estuvo la mano de María Rosa, persuadiendo, poniendo paños fríos cuando la cosa subía de tono, argumentando y también poniéndose firme. Y ella no decidía, éramos nosotros los que teníamos que estar de acuerdo. Realmente sin ella no hubiéramos llegado tan rápido a consensuar el borrador de la futura ley ni en un tiempo tan breve.
Y también María Rosa nos alertaba de las movidas que se hacían contra la ley, porque contra esta ley en gestación se empezó a perfilar parte del grupo A: radicales, socialistas, “progresistas”, sectores de cierta izquierda, hacían lo imposible de que la ley no saliera. Y usaban a los alumnos de Capital Federal y los movilizaban para que fueran al Congreso a oponerse a la ley, haciéndoles creer que los obligaría a aplicar la Ley Federal, que destruiría a las escuelas técnicas. Y allí estábamos, compañeros de escuelas de gestión pública y de SADOP, codo a codo, polemizando con “la contra”, en la calle, en la plaza, discutiendo con docentes y alumnos, persuadiendo.
Y fue una alegría recién encontrarme con algunos de ellos, como Rafael Guirado, Martín Lucero y otros que no conozco el nombre. Son lindos recuerdos.
Pero no quiero dejar sin mencionar que en todos los obstáculos que tuvimos o que tuvo el proyecto de ley: en el Consejo Federal, en las Comisiones del Parlamento, en las Cámaras de Diputado y Senadores, y frente a los grupos de presión, hubo alguien que fue el iniciador, motor y artífice de llevar adelante nuestros reclamos, con una decisión inquebrantable: Néstor Kirchner.
Gracias a aquella participación mía en aquel proceso fui invitado a asistir de espectador a la larga sesión de Senadores donde se terminó de aprobar la ley y luego, al día siguiente, a la Casa Rosada, a donde el Presidente la promulgaría.
Y en lo que resta de mi vida quedarán guardados dos recuerdos de ese momento. El primero, cuando él, luego de terminar su discurso en el atril y va a la mesa y está por firmar la promulgación, y parece que va a poner la firma, frena el gesto, se pone a mover la lapicera en el aire y nos dice como murmurando, mirando el papel: la historia nunca me va a pedir que rinda cuentas por esto que estoy por firmar, pero -y allí nos mira inclinado y con esa mirada pícara y seria al mismo tiempo- no sé como alguien va a poder explicar alguna vez que en Argentina se eliminaron las escuelas técnicas.
Y el otro momento fue luego. Me pareció que tenía que acercarme a él -no lo había votado, no había votado a nadie- y agradecerle lo que había hecho por las escuelas técnicas. Y cuando me da la mano me dice, repitiendo algo que había dicho antes: no te confundas, yo no le estoy dando nada a las escuelas técnicas, no me deben nada, nosotros les debemos a ella, les estamos devolviendo lo que es de ellas (recordemos que esta ley entre otras implica cientos de millones de pesos por año para las escuelas técnicas).
Espero no haberlos molestado con estos recuerdos.
A mi no me extraña que haga seis años que en Santa Fe esa ley esté sin implementar. Los dos primeros años no se implementó porque la ministra de educación de turno, Adriana Cantero, era acérrima partidaria de la Ley Federa e hizo lo imposible por desvirtuar tanto esta ley como la que salió el año siguiente, la ley Nacional de Educación.
Y tampoco me extraña que durante estos cuatro años el gobierno socialista no la implementara, pues siempre estuvieron en contra, votaron en contra y pude escucharlos en esa larga jornada en el senado o polemizar con ellos en diarios, radios, tv. Y en el “ellos” incluyo a los radicales, que no sólo votaron en contra de esa ley, sino que incluso antes de la Ley Federal -que salió por unanimidad, dicho sea al pasar-, en la provincia de Córdoba, bajo el radical Angeloz, se eliminaron las escuelas técnicas, eliminaron, ni siquiera tuvieron TTP como aquí.
Por eso hay que mirar con lupa la implementación que se viene y no bajar la guardia.
Pero hoy no quiero entrar en ello, de cómo debe hacerse para implementar bien aquella ley, respetando tanto su letra como su espíritu. Quiero referirme al tema de este panel, la educación técnica, oportunidades y desafíos.
Y la breve historia que hice tiene que ver con contextualizar nuestras oportunidades y desafíos. Que en cada jurisdicción tendrá componentes propios, porque también dependerá de quién esté manejando el Ministerio de Educación y la fuerza de las escuelas y sus tradiciones. Porque les recuerdo que vivimos en un país federal, y que los planes de estudio los define cada jurisdicción, no la Nación.
Y en esta nueva etapa, como siempre, la clave es saber a dónde queremos ir, que escuela técnica queremos, qué queremos que sepan nuestros alumnos y alumnas cuando se reciban, qué actitudes y valores queremos promover.
Siempre me acuerdo de la novela “Alicia en el país de las maravillas”. Alicia, en cierto momento, se encuentra ante varios caminos y no sabe cuál tomar. Aparece el gato y ella le pregunta “¿qué camino debo tomar?”, a lo que el gato le responde “¿y a dónde querés ir?”, y ella le dice: “no sé”. Entonces el gato le dice “entonces tampoco importa mucho el camino que tomes...”
Para saber cuál es nuestro rol, qué debemos hacer frente a lo que se nos vaya presentando y hacia dónde orientar nuestros esfuerzos, necesitamos tener en claro a dónde queremos ir y al respecto construir una brújula -o un gps si queremos ser más modernos- que nos oriente.
Si tuviera que resumir ello, diría que nuestras acciones, nuestros proyectos, nuestra construcción de la educación técnica que necesitamos debería estar orientado por tres consignas que no son las únicas pero tienen la virtud de ser bastante concretas, de permitir confrontar lo que hacemos -o hacen otros- con ellas y determinar si van en ese sentido o no. Y no me refiero a valores que incluso están por encima de lo que voy a decir, como la Libertad, la Justicia, la Igualdad, la ética.
Quisiera que prestáramos atención aquí a tres consignas más concretas.
Contribuir a una mejor distribución del ingreso
Muchos de ustedes son militantes del sindicato. No les digo ninguna novedad si afirmo que una de sus consignas, que los une, que va más allá de las pertenencias partidarias, es la lucha por una mejor distribución del ingreso. Lo dejaron claro los panelistas que me precedieron, analizando lo que significa una Argentina para todos y el papel de la distribución del ingreso en ello.
Pero les pediría, para explicarme mejor, que ahora no piensen en su situación particular de docentes empleados que cobran un salario y pretenden mejorarlo, y pensemos en la problemática más amplia de una mejor distribución del ingreso general, la que hace a la mayoría de la sociedad, especialmente a los sectores más postergados, pero no sólo ellos. Creo que podemos coincidir que una buena educación y formación técnica de nuestros alumnos ayuda o crea mejores condiciones para una distribución mejor del ingreso y que incluso tiene la virtud de fortalecer el incremento de la ocupación y por ende del ingreso.
Y si por el otro lado guiamos nuestro accionar para que la sociedad valore el título técnico de nuestros alumnos, los saberes que aprenden en nuestra institución, suponiendo aquí que estamos en un proceso de recuperación integral de nuestras escuelas técnicas y que se aplique bien la ley de ETP, con planes de estudios coherentes y docentes consustanciados con ellos, estamos ayudando a que nuestros alumnos no sólo consigan un trabajo (o lo generen), sino un trabajo mejor y también que el mismo esté mejor pago, pues no es lo mismo el trabajo de una persona que terminó la secundaria que una persona que aparte de ello es un Técnico, digamos un Técnico con T mayúsculas, a la manera de antes, donde normalmente se lo ubicaba como un auxiliar del ingeniero, donde incluso en ciertos aspectos prácticos sabía más que él y por ello lo ayudaba a traducir las indicaciones generales a lo que los obreros debían hacer con sus máquinas.
Lograr que nuestros alumnos y alumnas sean buenos técnicos no alcanzan, deben ser reconocidos como tales y ellos deben saber defender sus derechos y también asumir sus responsabilidades no sólo individuales sino sociales.
Contribuir a una mejor distribución del ingreso hace a eso y mucho más.
Pero haríamos una pobre brújula si nos orientáramos simplemente por una mejor distribución del ingreso. Junto a la distribución del ingreso, debemos incluir dos cuestiones tan importantes y tal vez más: la distribución del conocimiento y la distribución de la palabra.
Contribuir a una mejor distribución del conocimiento
Para que exista una mejor distribución del conocimiento lo primero y central es la producción de ese conocimiento. Quién lo produce, cómo lo produce, para qué lo produce, para quién lo produce y cómo se aplica.
El docente produce conocimiento pero esa producción es ignorada o no valorada. Todos los docentes producen apuntes, se les ocurren ideas, propuestas muy valiosas, pero nadie las conoce salvo sus alumnos. A todos nos pasa que en algún momento nos sale la clase genial, puede que no tan frecuentemente como quisiéramos, pero nos ocurre. Y esa experiencia no es aprovechada por nadie. Nos mantienen y nos mantenemos aislados, a veces incluso algunos celan a los demás, se cierran en el individualismo, protegen y retacean sus saberes como si fueran secretos comerciales o de Estado.
No podemos aceptar el rol de meros repetidores y adocenadores. Ni seguir en el aislamiento.
Nadie enseña lo que no hace. Si no leemos libros, si no tenemos placer en esa lectura, no estimularemos que nuestros alumnos lean libros. Si no producimos no le enseñaremos a ser productores. Si no producimos información y conocimientos, nuestros alumnos vegetarán como meros consumidores manejados por el mercado, o sea por las grandes corporaciones.
Y en esta sociedad el conocimiento tiene un gran valor, por eso se estimula que lo tengan unos pocos. Y que se pague y mucho por él. Y hoy en la secundaria ni siquiera aprenden cuestiones elementales que aprendíamos nosotros en la primaria. No hablemos de regla de tres compuesta: ni siquiera la simple. Por supuesto que hay escuelas y escuelas pero la caída de la calidad es notable.
Los otros días me invitaron a participar en un panel organizado por Amsafe Rosario para discutir el tema de la Ley de Educación Técnico Profesional. Éramos dos los oradores.
El otro panelista estaba totalmente en contra de dicha ley, argumentando que era la continuación de la Ley Federal. No me pregunten cómo podía afirmar con total suficiencia y desconocimiento tal barbaridad.
Era alguien venido de BsAs de una línea del sindicato, de esa “extrema” izquierda funcional al neoliberalismo que ya conocimos cuando estábamos impulsando la ley y que de tan anticapitalista que se decían, se negaban a luchar por nada concreto, ni por los talleres que se hacían desaparecer, ni por los títulos técnicos, ni contra la implementación, nada, o sea, su prédica era no ensuciarnos las manos con la realidad a la espera de una acumulación de fuerzas mágica, con la teoría de que cuanto peor estemos, mejor es, que de la noche a la mañana haga desaparecer la explotación. Y claro, exceptuando la reivindicación salarial, sólo se quedaban en lo contestatario y altisonante, y nosotros sin escuelas técnicas y el sindicato Ansafè o una parte importante de él ausente en esa lucha...
Bien, entre otras cosas el orador -no recuerdo el nombre, era del PO-, señalaba el desastre del sistema educativo y que dicho desastre era producto del kirchnerismo. Y le respondí que su posición me hacía acordar a la nota que había salido el año pasado en Clarín, escrita por Susana Decibe, la ministra de la Ley Federal, que muy suelta de cuerpo daba estadísticas de lo desastroso que era la educación kirchnerista en período 2006-2009 (luego de la nueva Ley Nacional).
Puedo entender que Clarín lo publique, pero no sé cómo se pueden tener cara para decir esas cosas, cuando todos los alumnos que se reciben en este período, y hoy mismo en Santa Fe, son fruto de la Ley Federal: hoy tenemos los plantes de estudio de la ley federal, los plantes de la EGB, del Polimodal, de los TTP, su vigencia es total, y va a llevar mucho salir de ello, pues destruir es fácil y rápido, en cambio rehacer las cosas llevará su tiempo. Y si los alumnos no salen peor y en algunos casos salen razonablemente bien, se debe a los esfuerzos de las escuelas, de los docentes, de los directivos, que muchas veces de manera semi oculta, defendieron y defienden contenidos y prácticas que han demostrado que son buenas, a pesar de los académicos de la Ley Federal.
Y en esta etapa, la distribución del conocimiento pasa por mejorar contenidos, aprendizajes, todo y un rol distinto del docente en la producción de información y conocimientos.
No me resulta llamativo que los plantes de estudio que vendrán en Santa Fe, en vez de hacerse desde abajo hacia arriba y de arriba a abajo simultánea y dialécticamente, como deberían hacerse, se realicen entre bambalinas y se bajen para que los aceptemos o los aceptemos.
Así, cualquier implementación, aún cuando el plan de estudios sea bueno, que lo dudo, es difícil y empieza y termina con mucha resistencia y pobres resultados.
Lo lamentable es que en todos estos años se hubiera podido hacer algo distinto, como cuando hicimos los borradores de la ley de ETP.
En aquella charla de ANSAFE, el colega cuestionaba la ley porque había sido “impuesta por la patronal capitalista”, cuando en realidad si hubo una ley en que las escuelas tuvieron mucho que ver, pidiéndola, participando de su elaboración, apoyándola, fue esa. Nosotros queríamos básicamente cuatro cosas de esa ley: que aparecieran las escuelas técnicas de nuevo, que tuviéramos de nuevo los títulos técnicos, que los planes de estudio fueran integrales y como mínimo de seis años, y que tuviéramos plata para las escuelas, (para equipamiento, etc). No vimos nunca a los capitalistas exigiéndola ni elaborándola. Claro, esa gente vive en las nubes y como no se tenían que contaminar con la realidad, la realidad pasó por al lado o por encima de ellos, como casi siempre.
Yo recuerdo que traía a Santa Fe los borradores que estábamos discutiendo en el INET, los mandaba a las escuelas, luego convocaba a directores de escuelas (de gestión pública) a encuentros para analizar qué hacer, para debatir las ideas que yo llevaba quincena a quincena al INET para discutir con las otras provincias lo que luego sería la ley. Y no es casualidad tampoco que siempre había colegas docentes del servicio de enseñanza privada participando como uno más, al margen que sus autoridades ministeriales y que alguno de sus supervisores no veían con buenos ojos la futura ley[2] y a los cambios que estaba promoviendo en la provincia. Pero los docentes concurrían igual aunque no era su esfera.[3]
Es una pena que el gobierno socialista opte por el autismo. Pero bueno, será una resistencia más a vencer para que nuestras escuelas florezcan.
Contribuir a distribuir la palabra
Y la tercer consigna, distribuir la palabra, es clave. Y no me refiero aquí al tema que subyace con la Ley de Medios, con la hegemonía que tienen ciertos grupos económicos y de poder con respecto a la información, a la construcción del discurso, incluso a cuestiones culturales. Incluyo ello en la consigna, pero me refiero a algo más simple, básico y fundante: distribuir la palabra, las palabras, que se apropien de un vocabulario rico y apropiado a una Argentina para todos, las palabras que usamos, cómo las usamos. Nuestro pensamiento depende de las palabras que tenemos, que manejamos, de nuestra capacidad de abstracción. Es muy rudimentario pensar con imágenes o con ocas palabras.
Hay una frase muy cierta que dice que una imagen vale mil palabras. Recuerdo al respecto que cuando era chico y con mis padres iba en el verano a visitar a mis abuelos en Córdoba -soy de Concordia- ellos compraban una revista, Life, y en ella vi una imagen terrible de un chiquito, negro, piel y huesos, desgarradora[4] que nunca logré borrar. Y claro, la imagen hablaba de Biafra, de Nigeria, de Africa, del racismo, de la esclavitud, del hambre, del apartheid, del Congo, de Sudáfrica, de la guerra, de golpe de estado, de la injusticia, de la explotación, de la miseria, del capitalismo, del colonialismo, del imperialismo, del militarismo, de la intolerancia, de bloqueo económico, de la hambruna, de enfermedades, de petróleo, de corporaciones, .... sí, realmente esa imagen valía mil palabras y aún más. Pero... para que esa imagen valga esas mil palabras primero de todo tenemos que tener adentro esas mil palabras, si no, es meramente una imagen que nos puede conmover o doler, pero es sólo una imagen.
Y nosotros tenemos que lograr que nuestros alumnos y alumnas tengan esas mil palabras adentro, que cada imagen pueda ser interpretada, analizada, ponderada, razonada, sentida. Es clave distribuir la palabra.
Un sociólogo inglés, Basil Berstein, que se murió hace unos años, hizo un estudio de los chicos pobres de los barrios bajos de Londres y concluyó que, hiciese lo que hiciera la escuela, no tendrían una buena formación educativa. ¿Y por qué?
Berstein ve, entre otras, tres condicionantes graves en esos chicos pobres. Uno el vocabulario, costumbres y cultura que traen lo que les hace muy difícil entrar en el “encuadre” que le propone la escuela. El otro tema es que no tienen libros para estudiar. Y por último, quien ha leído el libro de Virginia Wolf sobre la mujer, “El cuarto propio” lo puede entender fácil, el chico no tiene un cuarto propio para estudiar, para hacer los deberes, para concentrarse, pues en la misma habitación está el tío, la abuelita, los hermanitos más chicos o más grandes, todos hacinados. Y tal vez la única mesa ocupada cambiando pañales o lo que sea.
Ustedes saben que cuando vamos a la escuela sólo aprendemos una parte, la otra la aprendemos en nuestra casa. Sin el estudio luego de la clase en la escuela es pobre el resultado de lo que se aprende en la escuela.
Yo recuerdo que cuando iba a la escuela primaria, más allá de que a veces quería no ir para ir a pescar o jugar en el río o dormir un rato más, lo que más me costaba era caminar esas cuatro o cinco cuadras de mi casa a la escuela cargado con un portafolio lleno de libros. Pesaba un montón, un gran diccionario, varios libros, además de los cuadernos y lápices. Y luego en casa tenía que leer, estudiar, hacer los deberes, bajo la insistente y cargosa cantinela de mi mamá y el probable castigo de mi papá.
Lo que no me daba cuenta es que aquellos chicos que sus padres no les podían comprar sus libros, terminaban abandonando. Claro, no podían estudiar. Y peor aún en la secundaria.
Cuando la colega que me precedió habló del proceso de masificación del nivel medio en los 80, el mismo fue acompañado por no exigir más libros[5], que primero fueron reemplazados por fotocopias y luego ni por estas, por dictados. Y no necesito decir qué resultados da en la calidad de los aprendizajes, por más esfuerzo que haga el docente.
Cuando la Presidenta impulsa el plan de conectar igualdad y el uso de las netbook, si se hacen las cosas bien, ello puede contrarrestar en parte algunos de esos aspectos. A través de las netbook se puede crear un ambiente virtual a través de campus virtuales, que le permitan evadirse un poco la realidad para configurar ese cuarto propio, puede hacerse una extensión virtual del aula, y pueden tener en ellas una completa biblioteca con libros y revistas de todo tipo para leer.
Sabemos que las causas más frecuentes del fracaso en la universidad tienen que ver con la resolución de problemas y la interpretación de textos. Y ello está directamente vinculado a la distribución de la palabra y la distribución del conocimiento.
Porque hay algo que tiene la escuela técnica que se ha considerado peligroso. La escuela técnica fomenta una actitud de producción, de creación. Una buena formación hace tener placer por las herramientas, sentirse cómodos con los materiales, no achicarse ante los problemas. Y fíjense que le ley Federal incluso elimina en la primaria Actividades Prácticas y Manualidades, donde hacíamos telares, cajitas, encuadernábamos libros y demás. Nada es casual.
Es limitado pensar la educación técnica y nuestro rol docente si no asumimos esas tres consignas, ayudar a una mejor distribución del ingreso, a una mejor distribución del conocimiento y una mejor distribución de la palabra.
Es limitado nuestro papel docente si no nos ponemos a pensar cómo contribuimos a ello, más allá de los contenidos específicos que tenemos que enseñar en nuestra material, aunque sea con granitos de arena.
La señal es elocuente, me pasé de tiempo.
Si por casi dos décadas nuestra lucha era por existir, en esta etapa nueva nuestra razón de ser es demostrar para qué queríamos existir, darle sentido a nuestra existencia como escuela técnica. Y dentro de ello, el gran desafío como docentes es cómo contribuimos a una mejor distribución del ingreso, del conocimiento y de la palabra
Mis deseos de éxito a todos ustedes y no crean que lo que discutan en estos dos días es algo que compete sólo a docentes de escuelas de gestión privada.
Sus aportes serán muy bueno para todas nuestras escuelas y todos los docentes, y en particular para nuestros alumnos.
Gracias por la paciencia de escuchar
Fernando J. Pisani
Rosario - Argentina
[1] Lic. María Rosa Almandoz. Directora Ejecutiva del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET)
[2] Como uno que estuvo en el público. Me alegra que estuviera, espero que lo haga porque reconoce su error y no porque puede ser su obligación estar allí. A la escuela técnica hay que amarla, independientemente del puesto que se esté. Sin ese cariño jamás se la entenderá y menos defenderá
[3] Lamentablemente en Santa Fe está muy dividida las esferas de los docentes según su gestión, lo que está bien para cosas propias, pero no lo es para cosas que implican a todos, como era en este caso la necesidad de recuperar la educación técnica.
[4] Nota: En el momento de transcribir esta ponencia se me ocurrió buscar esa imagen por internet y en el google puse buscar imágenes y dos palabras: hambre Biafra
Aparecieron muchas imágenes. No aguanté verlas en detalle. No las pondré aquí. Duelen e indignan. Y lo peor es que eso no es historia, es la realidad actual de millones de personas que mueren de hambre por año en el mundo. Una sola es ya inconcebible, existiendo tantas riquezas y capacidad productiva.. Pero quien no conoce de qué imágenes de Biafra estoy hablando, que las busque, es aleccionador ver, incluso una madre torso desnudo, imposibilitada de amamantar a su niño. Madre y niño es terrible verlo
[5] La escuela secundaria nace elitista, y obviamente si se le exigía lo mismo que antes a los nuevos alumnos que ingresaban masivamente, sin que existiera una política que atendiera a esa masificación, quedaría el tendal, por lo que espontáneamente se empezó a exigir menos, entre otras, el tener los libros sí o sí.
lunes, 29 de agosto de 2011
A propósito de Chile: Día de la gratuidad de la enseñanza universitaria
La Fundación Democracia adhiere a la celebración de la conquista de este derecho, que vino a dar respuesta a la necesidad de los hijos de los sectores más postergados de la sociedad de poder acceder sin impedimentos, fundamentalmente de índole clasista, a los niveles superiores de la educación, basando el alcance de sus metas vocacionales en sus capacidades intelectuales y en la contracción al estudio.
En esta fecha, tan importante en la historia de nuestra Nación, se reafirma el principio de la educación pública como un bien social y no como un bien transable, para que la universidad y la educación superior en su conjunto estén al servicio del cumplimiento de metas de crecimiento económico con justicia social.
Hace sesenta años el entonces Presidente de la Nación, General Juan Domingo Perón, sancionó el Decreto N° 29.337/49 que estableció la gratuidad de la enseñanza universitaria, gracias a lo cual millones de argentinos ingresaron a la Enseñanza Superior sin pagar aranceles.
El Presidente Perón consideró en dicha normativa “Que el engrandecimiento y auténtico crecimiento de un pueblo estriba en gran parte en el grado de cultura que alcanza cada uno de los miembros que lo componen”.
Inspirado en el espíritu del Decreto N° 29.337/49, en noviembre de 2006 el Diputado de la Nación Alberto Cantero Gutierrez presentó ante la Cámara de Diputados un proyecto de ley por el cual se establece como “DIA DE LA GRATUIDAD DE LA ENSEÑANZA UNIVERSITARIA” el 22 de noviembre de cada año, fecha en que Perón firmó y promulgó el Decreto mencionado.
Acompañaron la iniciativa de Cantero Gutierrez los Diputados de la Nación Graciela Zulema Rosso, Agustín Oscar Rossi, Patricia Susana Fadel, Griselda Noemí Herrera y Amanda Susana Genem.
Los firmantes fundamentan el proyecto de ley en los históricos contenidos de la norma 29.337, que en su parte resolutiva suspendió, con anterioridad al 20 de junio de 1949, el cobro de los aranceles universitarios vigentes hasta ese momento.
Remarcaron, además, “que los libros de historia y tratados sobre el desarrollo y la problemática universitaria argentina no han recogido este antecedente, sea por olvido, por razones ideológicas o políticas”.
A partir de dicha fecha –recuerdan- las Universidades Nacionales suprimieron un arancel,“…lo que posibilitó que millones de argentinos hijos de trabajadores, pudieran acceder a la cultura, a la educación superior y a la formación profesional universitaria”, lo que permitió que “…no quedaran inteligencias perdidas por exclusión económica, dando las bases para el ascenso social como fruto digno del esfuerzo, del estudio y del trabajo a toda la población argentina, especialmente a los más humildes”.
Asimismo, fundamentaron que la medida es una de las Políticas de Estado de mayor importancia social, cultural científica y económica del País, “…junto a otras que posibilitaron la creación de empleo, riqueza y su justa distribución…” a la vez que puntualizaron que el Decreto 29.337/49 “…ha sido olvidado, como lo han sido muchos otros hitos históricos que marcaron una clara vocación de colocar al Estado en el rumbo de asumir su misión social, de crear y redistribuir la riqueza material y espiritual de la Nación para todo el pueblo argentino”.
“…el camino que marcó ese Decreto el 22 de noviembre de 1949, a pesar de los golpes de Estado y de las dictaduras sangrientas que asolaron a nuestro país y denostaron a los hacedores de la Patria, no pudo ser revertido durante los cincuenta y siete años que han pasado desde su promulgación” y pusieron énfasis los autores en la parte medular del mencionado Decreto: “…LA GRATUIDAD DE LA ENSEÑANZA UNIVERSITARIA PUBLICA SIGUE SIENDO HOY UNA REALIDAD, PARTRIMONIO DE TODA LA SOCIEDAD ARGENTINA…”.
EL 22 DE NOVIEMBRE DE 2007 EL CONGRESO DE LA NACIÓN ARGENTINA SANCIONÓ LA LEY N° 26.320, MEDIANTE LA CUAL SE ESTABLECE A ESA FECHA COMO EL “DIA DE LA GRATUIDAD DE LA ENSEÑANZA UNIVERSITARIA”
C.A.B.A. NOVIEMBRE DE 2009.-


