martes, 4 de noviembre de 2008

¿Da lo mismo?

¿Nos importa realmente a los argentinos quién ganará las elecciones presidenciales estadounidenses? Republicanos o demócratas, Mc Cain u Obama, es la misma cosa en relación a la política exterior norteamericana hacia los países del sur del continente americano. Si bien la opción es entre un ultra conservador y un liberal reformista, esto atañe solamente al pueblo yanqui, al interior del imperio, allí se pueden dar modificaciones sustanciales en cuanto a lo social, cultural y económico, pero al exterior de la gran potencia imperialista (no creo que EEUU cese su política intervencionista en las naciones que integran el famoso “eje del mal”), y especialmente en el caso de Latinoamérica, las cosas seguirán de la misma manera. Barack Obama, por más que sea afroamericano y luche por los derechos civiles de esta comunidad, no podrá cambiar la política yanqui de intromisión en los países subdesarrollados. Esto va en contra de los intereses y la esencia del imperio. Se mantendrá el impío bloqueo económico a Cuba. Chávez, Correa y Evo Morales seguirán estorbando, según la mirada “civilizada” del Norte, el rumbo de la democracia liberal “consensuada” en Washington, impidiendo que el gran capital internacional saque del subdesarrollo a Venezuela, Ecuador y Bolivia.
Cierto que para muchos progres criollos el posible triunfo de Obama sería como la toma del "Palacio de Invierno", como la Revolución Francesa de 1789, parece ser que no conocen en profundidad o prefieren olvidar la historia del Partido Demócrata, cuando, por ejemplo, en la década del setenta avaló y propició el plan Cóndor, o cuando en los noventa apadrinó las catástrofes que provocaban las políticas neoliberales en el patio trasero americano.
Lo que se pretende aquí, con esta nota, es que el subcontinente sur de América debe intensificar y solidificar sus alianzas estratégicas en vista de la tan mentada unión subcontinental, sin depender de lo que piensen o quieran los norteamericanos. Quien sea el próximo primer mandatario del país imperial no debe hacernos perder nuestra meta de integración latinoamericana. Debemos sepultar para siempre la idea de las relaciones carnales con el gigante norteño y proyectar de acuerdo a las necesidades que tenemos en común con nuestros coterráneos.
Que festejen los estadounidenses su día democrático. En tanto nosotros, los latinoamericanos, seremos simples espectadores de un show que cambia sus personajes, aunque mantiene intacto el mismo libreto.

Por Mauro Reynaldi.

4 comentarios:

Lic. Baleno dijo...

Si. Da lo mismo.

Martín dijo...

Voy a contestar mas o menos con lo que dijo hoy Paenza.

No, no da lo mismo por una sencilla razón: Obama promete -no digo que lo cumpla- retirar las tropas de Irak y dejar de presionar a otros paises.

¿Lo logrará? ¿lo querrá hacer realmente? no se, yo creo que es mas probable un NO que un SI como respuesta.

Creo que como producto lo compro mucho mas que Sarah Palin diciendo que hay que ir a la guerra con Rusia o McCain prometiendo 100 años en Irak, y en ese sentido me importa un huevo América Latina, no quiero que EEUU tenga nada que ver con América Latina. Pero desearía que la gente de los paises invadidos por yanquilandia puedan vivir en paz de nuevo. Si sirve aunque sea para eso, entonces prefiero a Obama. ¿Si lo va a cumplir? no lo se, pero como promesa indudablemente es mejor. Aunque sea como símbolo: es mejor. No es lo mismo.

Saludos.

Eduardo Real dijo...

Crítica constructiva: Me parece medio (%#&@) que nos sumemos a la "agenda global". Me chupa un huevo la diferencia entre la coca y la pepsi, tenemos cosas + grossas en casa de qué ocuparnos. Desmarquémonos un poco, plis.

Martín dijo...

No coincido, mucho mas teniendo en cuenta que la "agenda global" yanqui puede interferir con la integración latinoamericana y la construcción de políticas y democracias auténticas y no-títeres.

El "caso de la valija", los intentos de golpe en Venezuela y Bolivia no son poca cosa. Vivimos en el mundo y mucho dependen nuestras posibilidades de lo que pase con los yanquis, nos guste o no.

Saludos.