martes, 31 de marzo de 2009

El modelo sojero entre Binner y Reutemann

El difícil camino de la democracia
Por Rubén Milito.

La conmemoración del golpe de Estado coincidió con una protesta de patrones rurales, quienes pretenden ser moralistas y receptáculos de grandes valores: fachada ideológica que cubre la verdadera sustancia del reclamo, la de mejorar la renta.

No se debe olvidar que los impuestos provenientes del comercio exterior fueron concentrados en la época de la Guerra del Paraguay. Por lo tanto es una vieja potestad que tiene el Estado nacional.

Desde la presidencia se ha decidido, sin que la ley lo ordene, coparticipar el 30 por ciento de las retenciones a la soja. Algunos dirigentes políticos como Fernando Fisher, intendente de Armstrong, planteó que la provincia de Santa Fe no debe aceptar esos fondos. Llama poderosamente la atención la esquizofrenia del lord mayor armstrongniano, porque por un lado se suma fervorosamente a la lucha de productores agropecuarios, mientras que por el otro nunca acepta negociar en las paritarias con los trabajadores municipales.

Mientras que se niega a recibir fondos extra para su municipio les plantea a los trabajadores municipales que no tiene dinero para mejorar la oferta salarial a sus empleados. Como todo reutemista de ley aceptó y adhirió a la quita del 13 por ciento de los salarios de los trabajadores del estado provincial diseñada por el Juan Carlos Mercier cuando culminaba el siglo XX y Carlos Reutemann era el era gobernador de la provincia.

La incoherencia de ciertos planteos tiene una larga historia: hay que revisar lo pactos fiscales de la década del 90 donde los estados provinciales avalaron la decisión de absorber el financiamiento de la educación publica a nacional a cambio de migajas. De ese pacto participó también Carlos Reutemann. Además el que le otorgó las regalías petroleras a las provincias hidrocarburíferas fue Carlos Menem como moneda de pago para obtener la reelección. Esa sesión se dio a partir de la reforma constitucional de 1994 hija del pacto de Olivos, proyecto que contó el beneplácito del entonces gobernador Carlos Reutemann.

Pero el reutemismo no tiene el monopolio de las incoherencias discursivas, el gobernador Binner aporta lo suyo. Con una perspectiva eminentemente electoralista Binner salió a disputarle al Lole, la supremacía dentro del discurso pro campo, para ello diseñó una estrategia de instalar cinco puntos, que permitirían recuperar la economía.
Uno de estos puntos establece la eliminación del IVA a los artículos de la canasta básica, sin duda que esta medida ideológicamente es buena, pero en la práctica es inviable sino está acompañada de un fuerte control de precios.

Tengamos en cuenta que la economía argentina es oligopólica y que los formadores de precios tienen una posición dominante, en una dinámica inflacionaria como la que tenemos en una semana los grupos económicos devorarían la rebaja del 21 por ciento y en vez de estar en las arcas del Estado ese dinero iría a parar a los bolsillos de estas empresas.
Otro de los puntos promovidos por Binner es la suspensión por 180 días de las retenciones a las exportaciones de productos agropecuarios, esto significaría el negocio del siglo para los dueños de las 10 millones de toneladas almacenadas en silos por los acopiadores que pagaron al productor el precio con retenciones, lo que implicaría para los dueños del grano almacenado el negocio del siglo ganando un 35 por ciento extra.

La imagen más triste de nuestros tiempos se ha visto en la Cámara de Diputados donde Alfredo Torito De Ángeli, imbuido del espíritu de algún comisario del pueblo de la Revolución Rusa, se dedicaba delante de las cámaras de TV a apretar a los miembros de la Comisión de Agricultura para que en los tiempos que él pretendía voten un proyecto de ley que él pretendía.

Afortunadamente hubo mucha, pero mucha gente en los actos de defensa de la democracia, mucha más gente que la marcha de Susana, Marcelo, Cacho, el rabino Bergman y Clarín.

Fuente: www.redaccionrosario.com