sábado, 24 de octubre de 2009

Día y noche en el corazón del rock británico

Sábado en la ciudad de Rosario, tarde soleada, apropiado momento para la distensión, la relajación, no entramarse con los enredos de la política criolla, dejémoslo para otro entonces, para la semana que viene. Ahora, mejor servirse un buen trago al aire libre y escuchar sonidos ensoñadores. Por eso escribo sobre una estupenda noticia para mi placer auditivo- aclaro que hoy estoy egoísta, así que esta nota tiene que ver con mis pareceres artísticos, los cuales no pido ni espero que comparta la mayoría de los lectores de este blog. Aquí privilegio la tiranía de la belleza sobre lo que comúnmente se considera gusto popular o masivo- me refiero al lanzamiento del primer disco de estudio de la banda británica Bad Lieutenant, Never cry another tear. Ya sé, preguntarán ¿qué carajo es esto? Se trata del grupo compuesto por Bernard Sumner, Stephen Morris y Phil Cunningham, ex integrantes de la emblemática formación New Order, separada en el 2006 tras haber participado en el Personal Fest en el Club Ciudad de Buenos Aires, donde hace una semana atrás tocó otro icono del rock- pop electrónico, Depeche Mode. Sumner (voz y guitarra) y Morris (batería) junto al bajista Peter Hook (otro ex New Order) y al fallecido cantante Ian Curtis, cuya vida fue notablemente retratada por el film Control de Anton Corbijn, crearon Joy Division a fines de los años setenta, para mí la mejor banda de la historia del rock. No guardo reparos en decir que sin Joy Division, nunca hubiese existido U2, por ejemplo, podemos citar a un montón de artistas más que fueron influenciados por Curtis y sus amigos.
Empero, el tema en cuestión aquí es la salida del primer álbum de Bad Lieutenant, nombre tomado de la película, Maldito policía (así la tradujeron al castellano) de 1992, dirigida por Abel Ferrara y protagonizada por Harvey Keitel. Bad Lieutenant además está integrada por Jake Evans, quien también toca la guitarra y canta, y formó parte de este proyecto el bajista Alex James, quien actualmente se encuentra de gira con su grupo, los abanderados del brit pop, Blur. Never cry another tear es la clara expresión del mencionado brit pop en estado puro. Rock electrónico bailable al estilo del Reino Unido. Es el abc de las buenas canciones que suelen fabricar los británicos, especialistas en este género musical. De hecho, viene demostrando por qué son los mejores en la materia. Es así, los ingleses no defraudan. Siempre, artísticamente, aparecen con algo nuevo y bueno. La calidad y la actitud de ir al frente sobresalen en sus obras.

Si el escuchar los Beatles nos remite a los sonidos diurnos y sintonizar a los Rolling Stones nos lleva a vivenciar los vértigos nocturnos, Bad Lieutenant es, para sincronizar esas dos expresiones, el tránsito del día a la noche. Ese pasaje de la luz natural a la oscuridad descontrolante de alegría rítmica, está representado en 12 canciones más dos bonus tracks. Sink or swim es el primer corte de difusión, donde podemos apreciar la fuerza pop característica de las guitarras rabiosamente delicadas de Sumner, Evans y Cunningham. El color del día para deleitar y delirar la noche.

A saltar y desencajar desenfrenadamente al ritmo del grandioso british art. El arte elevado a la enésima potencia para dejar de derramar lágrimas sumisas. La liberación es creativa. Y para liberarse la mejor vía es tomar aquellas influencias de quienes ya han roto las barreras del encaje conservador que dictamina que sólo vale lo conocido, lo trillado.
Por Mauro Reynaldi