martes, 31 de mayo de 2011

¿Socialdemocracia o populismo de derecha?

Este es el gran interrogante que se les presenta, por estos días, a las máximas autoridades de la Unión Cívica Radical. Tras el ya casi cerrado acuerdo con el empresario y diputado nacional colombonaerense Francisco De Narváez, para que sea su candidato a gobernador de la provincia de Bs As, los radicales ven cada vez más lejos las posibilidades de seguir en el Frente Progresista junto al socialismo y al GEN. Esta alianza socialdemócrata, que viene gobernando la provincia santafesina del 2007 a la fecha, está a punto de romperse si se concreta finalmente la asociación con el legislador que venciera al kirchnerismo hace poco menos de dos años atrás. Hermes Binner viene sosteniendo que el Partido Socialista no puede integrar un frente con dirigentes del justicialismo. Así como no quieren a los K tampoco aceptan aliarse con los peronistas disidentes (Peronismo Federal) ni con el macrismo.

Los boinas blancas, en cambio, piensan en sumar a cualquier costo. Su meta es, sin importar cómo sea, llegar al ballotage en las elecciones presidenciales para enfrentar mano a mano a Cristina Fernández. Hasta ahora los números no les dan, casi todas las encuestas ubican al radicalismo segundo del Frente Para la Victoria, alrededor de 30 puntos abajo. La unión de los radicales con De Narváez parece más una estrategia de marketing que una alternativa de construcción política que aspire a gobernar el país. Prueba de esto es que por más que se unan radicales y peronistas disidentes en el distrito bonaerense, quien sigue firme como favorito para continuar al mando de la provincia, es Daniel Scioli. A esto hay que agregarle que el primo del Jefe de gobierno porteño, Jorge Macri también se candidatea para la gobernación y, de este modo, disputará el electorado del millonario colorado.

Además de que las chances para el radicalismo en la provincia de Buenos Aires sean mínimas (que no le quede otra opción que disputar el segundo lugar, al igual que sucede a nivel nacional) la ruptura con los socialistas le dejaría poco espacio dentro del territorio santafesino. El PS aplastó en la interna del Frente Progresista Cívico y Social (FPCyS) a la UCR. Para gobernador le ganó, si sumamos las dos fracciones socialistas (la de Antoni Bonfatti y la de Rubén Giustiniani), 70 a 30 %. Y en Rosario, la candidata socialista a la intendencia Mónica Fein también derrotó ampliamente al radical Jorge Boasso.

Entonces, si se quiebra definitivamente el FPCyS, ¿qué harán los radicales en Santa Fe?: ¿posibilitarán lo mismo con sus votos el triunfo del socialismo para evitar la vuelta del peronismo al Gobierno, y a su vez negociar cargos? o ¿serán meros espectadores de la contienda electoral, adoptando una postura intransigente?

Este escriba cree que, finalmente, socialistas y radicales llegarán a un acuerdo para mantener la provincia santafesina, porque a ninguno de los dos partidos les conviene una victoria del candidato justicialista Agustín Rossi. Más allá de sus notorias diferencias, los partidarios del PS y la UCR saben que el posible triunfo de Rossi fortalecerá aún más al Gobierno nacional, y dejaría a las partes que componen el FPCyS con poco poder de negociación. A los opositores al kirchnerismo, viendo cada vez más remotas las posibilidades de vencer a la Jefa de Estado, sólo les queda retener Capital Federal con la reelección de Mauricio Macri; conservar Santa Fe con Bonfatti sucediendo a Binner en la Casa Gris y Rosario con Fein, sucediendo a Miguel Lifschitz; y aspirar a que Luis Juez sea elegido gobernador cordobés. Estas son las cartas que se juega la oposición, donde el radicalismo, entre idas y vueltas y con Ricardo Alfonsín a la cabeza, se debate entre presentarse como una fuerza socialdemócrata junto al socialismo y el GEN, o tender a confluir en un espacio más a la derecha del arco político, ligándose al mencionado De Narváez con sus socios duhaldistas (PJ disidente), buscando de esta manera ocupar el vacío que dejó el abandono de Mauricio Macri a la carrera presidencial.

Por Mauro Reynaldi