martes, 28 de junio de 2011

Alistando


El fin de semana que pasó se conoció finalmente el compañero de fórmula de Cristina Fernández para las elecciones presidenciales de este año. También se supo que Gabriel Mariotto acompañará a Daniel Scioli en la provincia bonaerense. Sin embargo, la disputa más tensada se dio en el armado de las listas para legisladores dentro del Frente Para la Victoria. La Presidenta no vaciló y se la jugó por quienes ella cree que son más leales a su proyecto de gobierno. Confió en aquellas y aquellos que estuvieron desde el comienzo de la gestión de Néstor Kirchner, y bancaron en los malos momentos como fueron la crisis por el conflicto con las corporaciones del agro en el 2008 y la derrota electoral de hace justamente 2 años atrás. En dichos comicios quienes fallaron con su apoyo fueron los "barones" del conurbano, quienes terminaron jugando a favor del empresario Francisco De Narváez, quien todavía hoy se jacta de haber sido el único que venció electoralmente al ex primer mandatario santacruceño.
Cristina fue a lo seguro. Puso encabezando las listas de diputados y senadores nacionales a quienes ella cree que le garantizarán continuar con lo hecho hasta ahora. Podemos afirmar que se sacó a la mugre de encima, ya que no se dejó extorsionar por los residuos medievales del Partido Justicialista ni por los burócratas de la Confederación General del Trabajo. Tampoco dio mucho espacio a la "Transversalidad", pues quedaron muy lejos de los primeros puestos los dirigentes de Nuevo Encuentro, los radicales k como la diputada Silvia Vázquez y los partidarios de la Federación Tierra y Vivienda (FTV) que conduce Luis D' Elía.
Por otra parte, en un fuerte gesto para Julio Humberto Grondona, titular de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), la Jefa de Estado marginó de las listas a diputados nacionales por Tucumán al actual legislador Gerónimo Vargas Aignasse, quien venía luchando por una ley del fútbol que acabara con el reinado de más de 30 años del ex ferretero y presidente de Arsenal. De este modo, CFK prefirió continuar y consolidar la alianza con Grondona, la cual se gestó hace dos años atrás para quitarle los derechos exclusivos de la televisación de los partidos de fútbol al Grupo Clarín. Esto no resultó la democratización del deporte más popular en nuestro país, sino el cambio de un monopolio por otro. Como todos sabemos que para el Gobierno hay mafiosos buenos y mafiosos malos. Julio Grondona parece representar a los primeros y Héctor Magnetto a los segundos. Esto forma parte de las claras contradicciones del modelo nacional y popular que comanda el kirchnerismo.
Del otro lado de la dirigencia política, cada vez cuesta más tomarse en serio a los opositores. Elisa Carrió se la pasa hablando de republicanismo y lleva en su lista en la provincia de Buenos Aires al golpista chacarero Mario Llambías. En el mismo distrito, Adolfo Rodríguez Saa, tras haber gobernado San Luis hasta el año 2003, ahora quiere ser gobernador bonaerense y postula como candidatos a legisladores a la madre de Ricardo Fort, Marta y al pastor Héctor Giménez. Por su parte, Eduardo Alberto Duhalde pone en Capital Federal al ex presidente del Banco Central Martín Redrado como primer candidato a diputado nacional, y la alianza entre los radicales y De Narváez presenta a la periodista Fanny Mandelbaum. Esto significa que cada uno se corta por su lado. El peronismo disidente está dividido en tres: el duhaldismo (que en algunos lugares se alía con el macrismo y en otros no), los Rodríguez Saa, y De Narváez y sus seguidores que van con el radicalismo. La UCR está cada vez más a la derecha y sus ex aliados, los socialistas se agruparon en un frente a nivel nacional con el GEN y el partido del senador cordobés Luis Juez, dejando afuera de este armado al mediático Fernando Solanas y su Proyecto Sur.

Por Mauro Reynaldi

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