lunes, 6 de mayo de 2013

Nacionalización del comercio exterior


Para que el Estado controle el dólar y la inflación: Nacionalización del comercio exterior

Escrito por Hernán Ramón   

 El tema hoy parece ser devaluar o no devaluar. En esta discusión, hay quienes ya se adelantaron: “El PRO admitió que devaluará un 40% el peso en caso de llegar al poder” (Infobae 2/5). “Hay que generar rentabilidad para que las empresas exportadoras puedan contratar personal”, sostuvo el titular del Banco Ciudad y referente del PRO, Federico Sturzenneger.
 Actualmente, el gobierno nacional viene sufriendo la presión del sector exportador para que lleve adelante una devaluación. Es decir, generar mayor competitividad externa de nuestra moneda, llevando la cotización del dólar oficial a iguales niveles que el paralelo, permitiendo a los exportadores (monopolios sojeros) sacar una mayor diferencia en el mercado internacional.

Para entender esto es necesario hacer algunas consideraciones al respecto.

“Las devaluaciones bruscas provocan debilitamiento de los gobiernos. Pierden consenso social por los aumentos inmediatos de precios, en especial alimentos y bebidas, derivados del ajuste cambiario. Ese retroceso de la capacidad de compra de la población si no es rápidamente compensado por subas salariales o transferencias monetarias perturba la estabilidad política” (1).

Veamos un ejemplo: “Raúl Alfonsín transitó su gobierno en un terreno económico muy complicado hasta que terminó derrapando cuando el 6 de febrero de 1989 dispuso una inesperada y fuerte devaluación haciendo estallar por los aires el denominado Plan Primavera. Los meses siguientes fueron de un generalizado descontrol de las variables económicas con el desenlace conocido de hiperinflación, adelantamiento de las elecciones presidenciales y entrega anticipada del poder” (2). Vale recordar que por aquellos años la Argentina alcanzó el record de 5.000% (¡!) anual de inflación. Un dato a tener en cuenta y que parece no recordar el radical portador de apellido, Ricardito, quien sostiene que la inflación, que ronda el 26% anual, del actual gobierno “es un escándalo”.

Si el gobierno devalúa, el costo social y, por ende, político sería enorme. Puesto que se produciría una transferencia de renta casi automática de los sectores populares del país hacia los sectores concentrados. Estos últimos, que monopolizan la producción, alzarían sus precios para equipararlos con los internacionales. El “sistema relativo de precios” provocaría un incremento de los mismos en el mercado interno, aumentando sensiblemente el índice inflacionario.

El medio de presión que posee el sector exportador (léase los traficantes de granos); Cargill, Bunge, Dreyfus, Nidera, Noble Argentina, ADM Argentina - todas extranjeras- y Aceitera General Deheza, es el control de las divisas.

Estos señores, que pagan a los productores argentinos en pesos y cobran en el mercado internacional de granos en dólares, se niegan a liquidar esos dólares en nuestro país, lo que genera (por obra y gracia de la ley de la oferta y la demanda) que en el país escasee la divisa norteamericana y aumente el precio del dólar paralelo.

Es decir, las divisas que obtienen las guardan en paraísos fiscales o se las timbean en el mercado paralelo donde el aumento del mal llamado “dólar blue” les deja una diferencia importante, comparado con la cotización oficial. Mientras tanto el Estado la ve pasar.

Existe actualmente un proyecto de la Corriente Agraria Nacional y Popular (CANPO) presentado a la presidenta Cristina Fernández para intentar desmonopolizar el comercio exterior, manejado por las 7 empresas arriba mencionadas.

“La solución para la desconcentración de las exportaciones vendría de la mano de una compañía mixta con mayoría estatal y el resto del paquete accionario en manos de empresas privadas, preferentemente cooperativas (…) La idea con una empresa mixta es fortalecer el crecimiento de cooperativas como AFA y ACA. La primera pasó de exportar algo más de 100 mil toneladas en 2005 a 726 mil el año pasado, la segunda en tanto fue la principal exportadora de trigo en 2012 (…) La participación estatal, en tanto, garantizaría la liquidación de divisas en los momentos en que lo requiera la política monetaria y económica, hecho que impacta de manera directa en todos los sectores de la economía” (3).

Esta idea nos parece interesante, entre otras que andan dando vuelta, para la participación del Estado en el comercio exterior. La citamos, puesto que, estaría siendo considerada por el gobierno nacional.

Ahora bien, ¿Cuál sería la medida de fondo requerida, en virtud de un momento histórico como el que atraviesa el mundo, Latinoamérica y la Argentina en particular, en la actualidad? La NACIONALIZACIÓN del COMERCIO EXTERIOR.

Para el caso traemos a colación un antecedente histórico propio, el gobierno del Gral. Perón que a través del IAPI logró que el Estado controlara la divisa que luego reorientaría hacia el mercado interno. “El Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (I.A.P.I.) fue la respuesta argentina a la referida estatización de los instrumentos de comercialización. Con este sistema el Estado nacional protegió los precios de los productores; se reservó las ganancias (rentas diferenciales) anteriormente absorbidas por los monopolios y las utilizó para financiar obras de interés público” (4).

Un ejemplo internacional, China, desde hace varias décadas, mantiene nacionalizado el comercio exterior y ha logrado no sólo que los chinos vivan mejor, sino también, se ha posicionado como la principal potencia económica mundial.

Frente al aumento de la inflación y del dólar paralelo necesitamos llevar adelante esta medida económica que termine de raíz con lo anterior. Es fundamental que el gobierno de Cristina nacionalice el comercio exterior para que el Estado controle las divisas. Sólo así los argentinos nos reapropiemos de nuestra renta y construiremos una sociedad más justa.

“La economía y el libre mercado son sólo afirmaciones para el consumo de los tontos e ignorantes. La economía nunca es libre, o la controla el Estado en beneficio del pueblo, o la controlan las grandes corporaciones en perjuicio de éste” (Juan Domingo Perón).