martes, 30 de octubre de 2007

Molko Rex se enorgullece en presentar la Carta Abierta del periodista Orlando Barone

Tenemos presidenta
Por Orlando Barone
29/10/2007
Tenemos presidenta, tenemos gobernador, tenemos minorías y tenemos gorilas. Todos celebran con respeto y actitud democrática a la nueva presidenta de la Nación. El que no la celebra no la celebra. En la fauna hay de todo. Hasta hay gorilas. También se celebra al nuevo gobernador de la más importante provincia argentina. A mi Scioli me desorientaba. ¿Qué le importa lo que a Scioli un desorientado si acumula la adhesión de millones de ciudadanos orientados? ¿Vieron que las encuestas tenían razón, que Cristina Fernández ganaba en primera vuelta? ¿Que el que mentía era el único encuestador que quiso hacerse famoso augurando que a la candidata oficial no le alcanzaba ? Tuvo su minuto de gloria mediática y ahora tiene su condena: “Opinión autentica” fue inauténtica. No tenían razón la mayor parte de los medios y sus voceros de los centros urbanos que eligieron torcer los pronósticos con sus deseos. ¿Por qué antes de la elección los mensajes de oyentes a las radios eran abrumadoramente opositores hasta hacer creer que eran la mayoría? Porque los que están a favor prefieren callarse y viven lejos del centro de inteligencia. El “gorilismo” de antiguos tiempos se fue reciclando en nuevos gorilas albinos, que son igualmente gorilas aunque lucen más mansos. El tiempo les impondrá a los que aún perduran alguna otra evolución, y llegará el día en que evolucionarán hasta ser opositores normales. Ayer el diario Clarin sorprendió con su título de tapa. Decía: “El mayor enigma es si habrá ballotage”. ¿Cuál enigma? ¿Cuál ballotage? Para que exista un enigma debería haber preexistido alguna probada situación de paridad o de empate. Y no la había. Habrá que deducir por qué Castells, que sacó menos votos que en una elección de consorcio, tuvo tanta atención periodística. Mucha más prensa que Pino Solanas que fue honroso.Elisa Carrió pronosticaba: “ El ballotage será traumático para ellos”. Y uno se imaginaba que ellos- Cristina y el presidente- traumatizados por la derrota acabarían desconsolados haciendo terapia de pareja. Pero no. El trauma se volvió como un búmeran. Aunque Carrió opuso resistencia. Y está el caso de Santa Cruz. Para los medios audiovisuales, hasta hace unas semanas esa provincia rechazaba a los Kirchner. Por las imágenes parecía que esa provincia se incendiaba y su pueblo se revelaba contra una dictadura stalinista. Pero en Santa Cruz ganó el oficialismo por más votos que antes. ¿Pueden los relatos mediáticos mentir y los relatores no ponerse colorados o salir a disculparse? Por suerte la gente oye todo pero escucha solo aquello que vale. ¿No era que el Pro es el dueño político absoluto de la ciudad de Buenos Aires? Melconian no tiene suerte : no la tuvo con Menem ni ahora con Macri. ¿No era que en Mendoza iba a ganar la oposición? No, qué se le va a hacer. Los mendocinos le dieron menos bola al manoseo del Indec que al contexto favorable. ¿Y Misiones, la pionera en el arrebato contra el poder hegemónico? Esta vez no hubo obispo Piña. La “microcosecha” electoral a que fue resignado el ex ingeniero Blumberg, deberá atribuirse a que las velas encendidas se apagan enseguida. Cada uno de los “minivotos” de la fórmula Sobish- Asis deben haber sido los más caros de toda la historia del sufragio. Fuera de San Luis los Rodríguez Saá tienen el destino de un club chico en las ligas grandes. Lavagna, que empezó la campaña como el challenger mayor, fue ubicándose más modestamente en una honrosa minoría. Chau a los que fogoneaban la crisis terminal a través del tomate y de la amenazante monarquía. Como dicen los jóvenes: la elección ya fue. Habemus presidenta. Habemus minorías. Habemus gorilas. Y no habemus fraude. ¿Y el futuro? El futuro es el presente. Y se termina enseguida.