jueves, 11 de diciembre de 2008

Recordatorios

Se puede decir tranquilamente que el rock y la democracia van de la mano. Los grupos más importantes de la escena nacional surgieron a comienzos de la década del ’80, y gozaron del furor de la primavera alfonsinista. Eran tiempos de libre expresión y deseos. El cabello largo ya no era un problema, y los milicos tuvieron que mantenerse callados (a pesar de que el devenido compañero K, Aldo Rico con su levantamiento en semana santa de 1987 haya conseguido las impunes leyes de Obediencia Debida y Punto Final).
Desde 1983 hasta 1989, el rock que se tocaba en Argentina contó con sus mejores exponentes en acción, todos buscaban superarse en una competencia, que no consistía en ver quién más discos vendía, si no, en contemplar con qué nueva producción nos deslumbrarían los artistas. Estábamos ávidos de novedades artísticas que venían de Gran Bretaña donde la música se renovaba día a día: la new wave y las fiestas en Manchester rompían con el autoritarismo del tatcherismo.
En nuestro país, Los Violadores, Los Abuelos de la Nada, Sumo, Soda Stereo, Los Redonditos de Ricota, Virus, Los Twist, la primera época de los Fabulosos Cadillacs, la aparición de los festivos Auténticos Decadentes, los dark de Don Cornelio y la Zona y Fricción, y el inicio de la electrónica con Los Encargados. Todos elllos no paraban de darle color a la movida cultural criolla en un variopinto de expresiones que iban desde el glamour a la rebeldía o viceversa, siempre al servicio de la creación artística. La autenticidad no se tomaba vacaciones. El arte rockero por encima de las banalidades del sistema capitalista.
Desafortunadamente toda esa vorágine imaginativa se fue perdiendo con las muertes de Miguel Abuelo, Luca Prodan y Federico Moura. Tres enormes genios y poetas que dejaron sus huellas en un lugar del mundo que hoy carece de aventura. Ya no hay guerreros del placer estético. Estamos muy posmodernos, caímos en la perpetuación de la mismidad.
Pero a no deprimirse, lo positivo de esto es que podemos recordar, escuchando la obra de los artistas mencionados y así seguir buscando, aventurando, el sentido del rock (entendido siempre como ruptura del orden establecido, nunca como complaciente con el sistema de injusticia y desigualdad).
Como cantaba, hace casi veinticinco años con la vuelta de la democracia, la banda más importante y trascendental de Latinoamerica, Soda Stereo (dicho sea de paso, se está cumpliendo un año del fin de su regreso glorioso a los escenarios): el régimen se acabó, se acabó (Canción Diétetico del primer disco intitulado Soda Stereo). Pasa el tiempo y Soda sigue siendo cada vez más popular. Combinación del buen gusto, la osadía artística y la recepción de las masas. Puro calor latinoamericano.
Por Mauro Reynaldi

3 comentarios:

ElRuso dijo...

Ah, que epocas!

Solari se la come,
el Indio se la da!

ElRuso dijo...

jua! Corrijo

Ceratti se la come ...

MONA dijo...

La cultura siempre se manifiesta como la vida misma...
Saludos!
Te invito a leer mi blog, porque estuve de paseo en Paraná, y a lo que relato, lo viví de cerca!