lunes, 19 de abril de 2010

Como volver a ganar el mundial 86 pero sin el Diego

La abstención del ex presidente Carlos Saúl Menem el pasado miércoles en la votación del Senado de la Nación favoreció la continuidad de Mercedes Marcó del Pont al frente del Banco Central. Esta actitud del riojano fue en dirección contraria a la de sus pares de la oposición. Llamativamente, Menem jugó para el oficialismo, su antítesis. Sin embargo, el actual senador recuperó su impronta política, por la cual fue el campeón mundial del neoliberalismo durante la década de 1990. El conjunto del arco opositor, que nunca se cansa de hablar mal del ex caudillo, carece de la eficiencia que reclama el establishment local. El Acuerdo Cívico y Social, el PJ disidente y el macrismo no dan pie con bola, no paran de hacer mamarrachos que van en contra de la Constitución y del Estado de Derecho, poniendo a Cobos en el exclusivo lugar del rídiculo institucional nunca visto antes en la historia de la humanidad.
Al antikirchnerismo no le gusta de ninguna manera aparecer pegado a Menem, pero demuestra día a día que Carlitos está muy por arriba de este rejunte opositor, mezcolanza de gente que no sabe hacer otra cosa más que ladrar sin proponer nada interesante.
Los miembros de la oposición cuestionan a Menem y a Kirchner por igual, y por su accionar recurrimos a la siguiente idea: como creen ser los salvadores de la patria, es como si los jugadores de fútbol que ganaron el mundial de México en 1986 lo quisieran volver a jugar pero sin la presencia de Diego Maradona, su capitán y estrella. Lo que decimos entonces es que Menem es el Maradona de la oposición. Esta reniega de él, pero es justamente él quien desequilibra y la deja mal posicionada. Menem así "gaga" como se lo ve, es el gran zoon politikon de la derecha, de la oligarquía. Es quien durante diez años cumplió a rajatablas el mandato neoliberal imprimiéndole su toque carismático y llevando un liderazgo que la Alianza nunca tuvo, o mejor dicho, arruinó con la conducción de De la Rúa. La Alianza fue y sigue siendo (por Cobos, Morales, Giustiniani, Carrió, Sanz, Juez, Solanas, Buzzi) peor que el menemismo, menos eficaz y más patética. Menem lo hizo, una y otra vez, en cambio la Alianza no. Menem fue el campeón del modelo neoliberal y la Alianza, su decadencia.
No podemos saber a un año y medio de las elecciones presidenciales quién va a ganar. Algunos creen que habrá segunda vuelta, que Néstor Kirchner, si se presenta, triunfaría en la primera, sacando cerca del 25% igual que Menem en el 2003, y luego caería derrotado en el ballotage.
Aunque desde estas líneas no creemos que esto suceda, si la economía continúa creciendo y las clases medias siguen agrandando sus bolsillos, probablemente sea un escenario similar al de 1995 cuando el Charlie obtuvo la reelección. Gran parte de estas clases medias lo votaron y después negaron haberlo hecho. Con Kirchner puede ocurrir lo mismo. Por más que cunda el antikirchnerismo en estos sectores, su privilegiada situación socioeconómica es por causa de este gobierno. Así que difícilmente vayan en contra de sus propios intereses, sobretodo cuando la oposición da la impresión de que no pasa la primera ronda.


Por Mauro Reynaldi