viernes 30 de abril de 2010

Digamos 33

Hoy se cumplen tres décadas y tres años desde que las Madres de Plaza de Mayo empezaron sus marchas en busca de sus hijos desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar. Las Madres se han convertido, por su valiente y enorme lucha, en el sujeto revolucionario de la democracia contemporánea. Gracias a ellas estamos en democracia. Mientras la mayoría de la sociedad argentina ante el terror, callaba o se hacía la que no sabía nada, estas grandiosas mujeres que llevan pañuelos blancos en sus cabezas (pañuelos que les sirven para preservar sus ideas emancipatorias) denunciaron y enfrentaron cara a cara al régimen genocida de Videla, Martínez de Hoz y todo el establishment. Las Madres, con la entrañable Hebe de Bonafini, le devolvieron la dignidad a un pueblo, que así como a mediados de los setenta vivió la peor dictadura de la historia del continente, en los noventa fue arrasado por el más feroz neoliberalismo, que lo dejó en la intemperie.
Las Madres son el emblema de la guerra por la paz y la justicia. La guerra al sistema de miseria y exclusión que instaló en 1976 el capital extranjero, aliado a los milicos y civiles vende patria del Proceso de Destrucción Nacional.
Las Madres son nuestro honor, nuestra alma democrática y revolucionaria. El espíritu crítico y transformador del pueblo argentino, de la nación grande.
Brindamos por ellas, porque le debemos nuestra identidad, nuestro ser nacional. Nuestro orgullo.

Por Mauro Reynaldi

jueves 29 de abril de 2010

La corporación mediática y su acefalía en el Poder Político

Como dice Néstor Kirchner, la principal fuerza opositora al gobierno nacional es la corporación mediática, encabezada por el grupo Clarín, con Héctor Magnetto (CEO de la megaempresa) como su gran ideólogo. Clarín y Uno (de Daniel Vila y José Luis Manzano) son los grandes emporios mediáticos en la Argentina. Ambas actúan monopólicamente en distintas zonas del país y forman el gigantesco oligopolio de la nación. Sin embargo, a pesar de que ambos grupos empresariales concentran alrededor del 80% de la información y la comunicación, el holding de Ernestina Herrera de Noble es quien mantiene un enfrentamiento directo con el Gobierno. Esta pugna se debe a cuestiones político-ideológicas, pero sobretodo a negocios que Néstor Kirchner y Cristina Fernández le truncaron a Clarín, como quedarse con una parte de la empresa telefónica Movicom.
Hoy en día, por su estrecho vínculo con el poder económico (en realidad, ya son lo mismo) y gracias al crecimiento de las telecomunicaciones, los grandes multimedios son quienes definen la agenda sobre lo que hay que hablar y sobre lo que no. Eso que llamamos sentido común, es la visión generalizada que inculcan a la sociedad los grandes mass media. Cambiar esta lógica del funcionamiento de las comunicaciones no es tarea fácil. No le compete únicamente a los políticos, al gobierno de turno, sino que necesita del involucramiento de la población. La oligarquía comunicacional no atenta solamente contra el kirchnerismo, sino que límita la subsistencia del sistema democrático.
Este conglomerado mediático, que conspira explícitamente contra la gestión presidencial de Cristina Fernández, es la expresión del establishment, de los poderes de facto (que no son elegidos por la ciudadanía), y por su esencia misma es antidemocrático.

No obstante, lo más dañino para la democracia argentina no es el funcionamiento de la corporación mediática per se, sino la complicidad de casi el total de la dirigencia opositora. Los mismos radicales, duhaldistas, y menemistas que habían sido, a finales de la década de 1990 y principios de este nuevo siglo, el hazme reir de las empresas "periodísticas" y de sus comunicadores "estrellas", ahora se alían (sin condiciones) al poder mediáticos. Este poder, también por su propia esencia, desdeña a la política y a los políticos. A estos los usa para que faciliten sus negociados.
Ahora el gran problema, lo más fatal para la patria mediática, es que sus (pre)candidatos para las elecciones presidenciales que se realizarán el año que viene, no dan pie con bola. La oposición no puede articular una idea, proyecto, ni iniciativa común que aparezca ante la sociedad civil como una alternativa viable. Muchos nombres danzan entre los postulantes a la presidencia, pero al mismo tiempo, ausencia de liderazgos (por lo menos en torno a lo nacional).
Entonces, el conjunto empresarial que controla las comunicaciones está "nervioso" porque no encuentra a quién/es van a terminar con la "hegemonía" del matrimonio Kirchner. Julio Cobos, pasados sus quince minutos de fama que le brindó la cancelación de la Resolución 125, ya no mide bien en las encuestas, y su intransigencia des-entusiasma a sus potenciales votantes. "El Cleto", por su rapaz vuelo mediático, parece estar en este momento sólo para cubrir el vacío de referentes que hay en el radicalismo. Por su parte, el peronismo "disidente" sigue debatiéndose entre el "Ni" de Reutemann, la imposibilidad jurídica del colombiano De Narváez de presentarse como candidato al "sillón de Rivadavia", y la impresentabilidad del ex gobernador bonaerense, Eduardo Alberto Duhalde (a quien le da lo mismo si está Videla, Menem o Kirchner).
Así, los dueños del oligopolio comunicacional se dan cuenta de que quienes integran las filas del panradicalismo y las del peronismo conservador, tendrían más éxito actuando en los sketchs de shows televisivos como los de Marcelo Tinelli o de Susana Giménez. Lamentablemente para los sicarios corporativos de los mass media, el kirchnerismo parece consolidarse cada día más. Esto lo reflejan: la asignación universal de $180 por hijo menor a 18 años y las grandes marchas que vienen convocando los seguidores del programa periodístico 6,7,8 que emite el canal de televisión pública, además de los cada vez más concurrentes y resonantes actos por el 24 de marzo.
El pueblo, que no compra los pronósticos escalofriantes del ejército opositor, está recuperando la calle, esa que le fue virlada en los últimos años por el espíritu golpista y elitista de los Blumberg, los Buzzi, los De Angeli, los Biolcati, los Llambías, etc. El debate por la concreción de la nueva ley para la democratización de los medios audiovisuales puso en el tapete las patrañas de los grandes grupos que manejan la economía y la información en nuestro país. Con la puesta en marcha de esta norma seguramente a las patronales del "Campo" no les hubiera sido tan fácil ganar la batalla cultural en el 2008 de la mencionada Resolución 125 que proponía aplicar retenciones móviles a las exportaciones de soja, con el fin de disminuir el monocultivo. Aquí la sociedad argentina se rindió, casi sin oponer resistencia, a los intereses corporativos de los dueños de la nación. Fue un duro revés que tuvo que soportar el Gobierno y todos aquellos que queremos vivir en una República con justicia social, desarrollo industrial, crecimiento económico e igualdad de oportunidades para todos. Después vinieron los comicios legislativos del 28 de junio de 2009 que agrandaron la avanzada neoliberal representada por la Coalición Cívica, Unión- Pro y el radicalismo cobista.
A pesar del constante asedio a la democracia de las fuerzas reaccionarias, la presidenta Cristina Fernández y su equipo gubernamental salieron para delante y a través de una fuerte participación del Estado en la economía y en los intereses de la nación, el país funciona y su clase media, principal destinatario del discurso hegémonico de los medios de difusión, incrementa su poder de consumo. Ni la inflación desalienta la voracidad consumista de gran parte de los sectores medios y de la clase alta de la sociedad. Los que siempre la pagan son los de abajo, pero esta vez, pueden disfrutar al menos una porción de la gran torta.
El Poder tiene, y siempre va a tener, quien le escriba, pero se halla desazonado porque sus "idiotas útiles" no le rinden. Aunque "Pino" Solanas haga lo imposible para sumarle a los restos "progres" que consideran a los Kirchner como el mal de esta era.

Por Mauro Reynaldi

miércoles 28 de abril de 2010

Estreno de Seguir Remando

Seguir Remando. Documental de María Langhi sobre las inundaciones en la provincia de Santa Fe en el año 2003.




CINE AMÉRICA DE SANTA FE (25 de Mayo 3075- Santa Fe) .
Estreno: Miércoles 28 de Abril – 20 y 30hs.
Repite: Viernes 30 de Abril- 20 hs y Sábado 1ero de Mayo- 19 y 15hs
CINE EL CAIRO DE ROSARIO (Santa Fe 1120. Tel: 0341-4721851).
Estreno: Jueves 29 de Abril- 20:10 hs. (les pedimos llegar temprano para conseguir entrada)
Repite: Viernes 30 de Abril -18 y 30hs. y Domingo 2 de Mayo a las 20:30 hs.
Para los afortunados que asistan al estreno rosarino habrá un brindis posterior de festejo!!

martes 27 de abril de 2010

Inflación y trabajo

Por Alberto José "Pepe" Robles




Entre la inflación extorsiva y la trampa de las políticas antiinflacionarias.


Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 04/04/10.-


Empecemos por decir que la inflación es un componente estructural de la economía de mercado. No existe ni ha existido ninguna economía de mercado sin inflación. De lo que se trata, entonces, cuando se habla de inflación, es de establecer cuánta inflación es aceptable e incluso buena y desde cuánto trae más problemas que beneficios.Y es ahí donde los economistas monetaristas y liberales (ortodoxos) se enfrentan duramente con los economistas keynesianos y desarrollistas (heterodoxos). En términos muy generales podríamos decir que para la derecha bajar la inflación al mínimo es una priodidad máxima, mientras que para la izquierda y los desarrollistas, bajar la inflación es menos importante que crecer y redistribuir los ingresos. En otras palabras, los gobiernos conservadores tienden a bajar al máximo la inflación, casi siempre a costa del ingreso de la mayoría de la población, directamente vinculada al nivel de salarios y el gasto público, mientras que los gobiernos "progresistas" tienden a mejorar la situación económica de la población, generando presiones inflacionarias.Puede decirse que en los años '90, la "inflación adecuada" oscilaba entre el 1% mensual y el 3% mensual, correspondiendo esta última a políticas desarrollistas heterodoxas en países de alto crecimiento (Fuente). Sin embargo, luego de la Crisis Global 2008/2009 estas "metas" han sido reexaminadas, ya que fracasaron como colchón, y la mayoría de los economistas actuales (tanto ortodoxos como heterodoxos) está pensando que las pautas inflacionarias de los '90 eran demasiado bajas y que causaron más daño que beneficios, y que por lo tanto en el futuro debieran aumentarse co0nsiderablemente (Fuente).La inflación tiene muchas causas. En general, cada sector menciona sólo aquellas causas que no le significan sacrificar sus propios ingresos. A título meramente informativo, se mencionan a continuación algunas causas de la inflación:



  • Aumento de precios intencional por parte de las empresas que tienen poder de mercado (concentradas) para aumentar su cuota de participación en el ingreso nacional, generalmente a costa de los salarios y del gasto público.

  • "Recalentamiento" debido al alto crecimiento de la riqueza, cuando la inversión no crece en la misma proporción.

  • Apropiación del aumento de ingresos en la población, postergando inversiones, por parte de grandes grupos empresarios en economías de renta.

  • Emisión monetaria cuando hay déficit y no hay crecimiento económico.

  • Aumento de precios estratégicos para la economía (alimentos difíciles de sustituir en la dieta popular, como el arroz en Asia, la pasta en Italia o la carne en Argentina; petróleo, etc.) No es propiamente inflación (porque no se trata de un aumento generalizado de los precios), aunque es presentada generalmente como si lo fuera.

  • Inflación mundial. En este sentido hay que tener en cuenta que, luego de la crisis global de 2008/2009 y la emisión monetaria y el déficit histórico con que respondieron los mayores países del mundo.

La inflación es un fenómeno que siempre y en todas partes ha generado grandes discusiones. Sin embargo hay algunos aspectos en los que todos están de acuerdo: la inflación no afecta a todos por igual, sino que afecta más a los que tienen ingresos "fijos" y afecta menos a los que tienen capacidad para establecer el valor monetario de sus ingresos. Ante esto uno diría, chocolate por la noticia, porque precisamente la inflación es eso, cuando se suben generalizadamente los precios. Si todos pudieran subir el precio de sus ingresos con el mismo poder, la inflación sería neutra; pero como no es así, y algunos tienen sus ingresos "más fijos que otros", la inflación favorece más a quien tiene más capacidad para imponer el precio de sus ingresos en el mercado. Por eso, la inflación -entre muchas otras cosas- es un "arma" de mercado, siempre disponible para aquellos que tienen el poder de subir sus ingresos. Curiosamente, de este aspecto de la inflación, casi no hablan los economistas "serios" ni los grandes medios.Como todo fenómeno complejo, la inflación admite gran variedad de abordajes, y diversas maneras de atacar sus múltiples causas y se presenta también en gran variedad de situaciones. Precisamente como las causas de la inflación son múltiples y los niveles admisible de inflación también son múltiples, la clave de la política económica en cada caso está en qué variables van a tocarse ("ajustarse") en cada caso. Para ser claros, no es lo mismo bajar la inflación porque las grandes empresas aceptan ganar una porción menor de la renta total, que bajar la inflación porque se obliga a los trabajadores a reducir sus salarios reales o reducir la inflación, bajando el gasto público con reducción de las jubilaciones. Otro aspecto fundamental de la inflación son las expectativas de la población: no es lo mismo que la población "sienta" que la inflación es del 20% mensual, que que "sienta" que es del 2% mensual. En el primer caso, sin que exista ninguna otra causa, la inflación tenderá a ser del 20% mensual, en el segundo caso la inflación tenderá a mantenerse moderada. Aquí los medios de comunicación y las declaraciones públicas de los principales dirigentes políticos, juegan un papel económico de primera magnitud, tanto para subir como para bajar la inflación.

Inflación, crecimiento y redistribución de la riqueza


En la Argentina de 2010 hay que prestar atención a dos procesos concretos y su relación con la inflación: la redistribución de la riqueza y el crecimiento. En términos muy generales debe decirse que un proceso de alto crecimiento de la riqueza y de alta redistribución de la riqueza, contendrá fuertes tendencias inflacionarias. Esto es inevitable.

Aquí se produce un primer debate sobre "el modelo" económico, entre aquellos partidarios de crecer a "tasas chinas", aún con tasas de inflación relativamente altas (China tuvo una inflación de 2,7% mensual en febrero-2010) y aquellos pardidarios de crecer mucho menos, con el objetivo prioritario de evitar la inflación.En general, la derecha tiende a dar máxima prioridad al objetivo de bajar la inflación, aún a costa de sacrificar el crecimiento y aumentar la pobreza, haciéndolo mediante las llamadas políticas de "ajuste", reduciendo salarios y el gasto público dirigido a redistribuir riqueza, y aumentando impuestos y el endeudamiento externo.

Pero hay que tener en cuenta que, en un país con mucha desocupación y mucha pobreza, sólo una alta tasa de crecimiento permitiría alcanzar niveles dignos dentro de un plazo prudencial. Por ejemplo, en la Argentina, si se parte de una tasa de pobreza del 56% y una desocupación del 30% en 2002, a ojo de buen cubero, se necesitan tasas de crecimiento promedio del 8,5% durante al menos 20 años para volver a una situacion social similar a la que el país tenía antes del golpe de 1976 (casi pleno empleo, hambre y pobreza cercanas a cero y criminalidad bajísima). Con esa tasa del 8,5% de crecimiento, el país alcanzaría el nivel de riqueza de España en 2023 y el de Estados Unidos en 2031, pero si la tasa bajara al 5,2%, Argentina recién alcanzaría a España en 2081. (1)

Es decir, a las tasas de crecimiento que se han generado en el período 2003/2010, la Argentina podría comenzar a acercarse a un nivel de vida más o menos parecido al que la gente hoy pretende, hacia el año 2020.

Pero si el crecimiento baja al 5%, como tendencia, esas metas comienzan a evaporarse y a extenderse a lo largo del siglo XXI. Dicho de otro modo, si realmente se pretende terminar con la pobreza en un lapso prudencial y no irlo postergando para momentos que nunca llegan, es indispensable tener tasas del 7-9% anual durante lapsos prolongados. Y eso conlleva tensiones inflacionarias inevitables.

En realidad el crecimiento por sí solo no produce inflación, lo que sucede es que, cuando hay una alta tasa de crecimiento (como sucede en Argentina desde 2003 con una tasa promedio de más del 7%) es difícil que la inversión aumente al mismo ritmo. Esta diferencia de crecimiento entre la producción y la reinversión siguiente, tiende a generar inflación.

Es que si la inversión no sigue el ritmo de la producción del año anterior, hace que no aumente la oferta e incluso a que baje, si no se mantiene el stock de capital existente. Esto provoca que baje la cantidad o la calidad del producto, o ambas. El alto crecimiento aumenta la demanda y por ello debe ir acompañada del correspondiente aumento de la capacidad productiva (en tiempo y forma). Esto implica nueva inversión, por encima de la renovación del stock de capital existente, para responder a la mayor demanda.

Este proceso se tiende a agravar cuando se ponen obstáculos a la inversión especulativa o a la inversión depredadora (social y/o ambientalmente). Pero claro, aumentar la inversión facilitando la inversiones especulativas y depredadoras podrá tender a bajar la inflación, pero el precio social y ambiental que se paga es mucho mayor y con consecuencias negativas persistentes en el tiempo.Otro fenómeno "depredador" que se produce cuando un gran crecimiento produce un aumento del ingreso de la población, es que las grandes empresas con poder de mercado se ven tentadas a "manotear" esa mayor capacidad adquisitiva que tiene la población, no mediante una nueva inversión que aumente la producción, sino mediante una simple remarcación de los precios. Por lo tanto una parte fundamental de una política antinflacionaria que no recurra al "ajuste", es encontrar nuevas vías de inversión, recurriendo por ejemplo al sector cooperativo, a las pymes y al ahorro popular.

La segunda manera clásica de bajar la inflación es no aumentar el salario real, o aumentarlo de manera muy pausada y a largo plazo. Esto es aceptable en países con altos salarios, donde al trabajo le corresponde el 50% o más de la riqueza producida. Pero no es aceptable en países con bajos salarios, donde el trabajo recibe una pequeña proporción de la riqueza, como sucede en América Latina, la region más desigual del mundo. En Argentina, por ejemplo, hasta 1976, el trabajo recibía entre un 45% y un 50% de la riqueza total, con un pico histórico del 50,84% en 1954 y un 47% en 1973, seguramente superado en 1974, aunque a partir de ese año el INDEC dejó de realizarse este cálculo. (2)

Ese porcentaje se derrumbó bajó con la dictadura, para recuperarse un poco luego del retorno de la democracia, pero sin alcanzar el promedio de participación que el trabajo recibía antes de 1976, ubicándose en la década de 1990 en torno al 40%. La crisis de 2001 volvió a hacer retroceder la porción correspondiente al trabajo en el producto total, tocando fondo al comenzar 2003, cuando cayó al 34%. (3)

Por lo tanto, para llegar al 50%, en un país como Argentina (y en general en América Latina), en un plazo digamos de 15 años, con una tasa de crecimiento promedio del 8% y una desocupación del 8%, se necesita aproximadamente un aumento del salario real del 7% anual. Sin esto no hay verdadera redistribución de la riqueza y por lo tanto el crecimiento no va a la gente, sino a la clase alta. Pero esto también implica importantes presiones inflacionarias.Por lo tanto, ya de por sí, un país que decida crecer a una alta tasa (por ejemplo 8% anual) durante un período prolongado (digamos 20 años), y con eso bajar la desocupación casi a cero, eliminar la pobreza y el hambre y llevar la retribución del trabajo al 50% (el otro 50% a los inversores y autónomos), necesariamente tendrá considerable presiones inflacionarias, con las que tendrá que convivir durante dos o tres décadas.

Inflación y resistencia a la redistribución de la riqueza (puja distributiva)


A esas tendencias inflacionarias se suma la resistencia de las clases altas a que el trabajo aumente su participación proporcional en la riqueza, aún cuando en términos absolutos su propia riqueza aumente. En estos casos, las clases altas (la derecha) suelen utilizar la inflación como "arma". Para eso la clase alta cuenta con dos herramientas decisivas: poder de mercado y poder mediático.Con respecto a la primer herramienta, el poder de mercado, la clase alta en los países latinoamericanos cuenta con un enorme poder de mercado, debido a la concentración empresaria, mucho mayor que la que tienen sus pares de los países desarrollados. De este modo, la clase alta puede elevar -a veces a su antojo- los precios y de ese modo mantener (o aumentar) la porción de la riqueza del país de la que se apropia. En Argentina eso ha sido típico. Apoyando esta afirmación, el Grupo Fénix ha explicado en 2007 que:

"A nuestro juicio, la inflación ha sido la forma con que la Argentina históricamente procesó los conflictos distributivos. Si bien una explicación exhaustiva excede el espacio de este texto, podemos señalar lo siguiente: una economía con un elevado grado de oligopolización y baja eficiencia de sus mercados claves -como es el caso de nuestro país- puede dar lugar a conductas que se traducen en ajustes ascendentes de precios; estos comportamientos pueden ser replicados por la generalidad de los agentes económicos, a través de la difusión de expectativas, las que pueden afectar también la negociación salarial entre trabajadores sindicalizados y sector empresario". (4)

Es que el bajo desarrollo de los mercados locales, muy poco atomizados, permite que al estar concentrado en pocas manos, se preste a la cartelización y a la manipulación de precios por parte de los oferentes. En este aspecto resulta de gran importancia la legislación orientada a combatir monopolios y oligopolios. Esta situación, es muy propia de los países subdesarrollados, no solo en los mercados de bienes, si no en los mercados de capitales, racionando el crédito o encareciéndolo, lo que dificulta aún más la inversión.

Con respecto a la segunda herramienta, el poder mediático, la clase alta, en los países latinoamericanos, controla los medios de comunicación y, a través de ellos, puede generar expectativas inflacionarias y de este modo, aumentar considerablemente la tasa de inflación. Es que las expectativas inflacionarias, forman parte de lo que la ciencia económica llama expectativas adaptativas (5), pueden generar una alta inflación por sí mismas, sin que haya ninguna otra razón para ello. Esto se sabe bien en Argentina, a tal punto que el gobierno de Alfonsín impuso el desagio en los contratos, porque "adelantaban" la inflación, y Cavallo, en sentido similar, prohibió indexar los contratos. De este modo, las expectativas inflacionarias de "la gente" retroalimentan la inflación, como si le echaran nafta al fuego.

Actualmente, la decisión de "los medios" argentinos de impulsar la inflación estimulando las expectativas inflacionarias en la población, es descarada. De manera similar a la forma que se informaba diariamente el riesgo país previo a la Crisis de 2001 (y luego nunca más), los medios han comenzado a informar diariamente el aumento de precios seleccionados, para instalar la percepción de que la inflación está en el orden del 20% mensual, y no del 20% anual, como se encuentra realmente. Hoy cualquier persona "de la calle", cualquier trabajador sin demasiada información, cualquier ama de casa normal, piensa que el INDEC miente y la inflación es un 20% mensual (es decir un 240% anual). Incluso un ex presidente como Carlos Menem, "se confundió" el otro día, en el programa de Mauro Viale, y dijo que la inflación era del 20%, retándolo a Mauro Viale como si fuera un retardado, cuando éste intentó corregirlo para decirle que esa inflación era la tasa anual. Una intención parecida desnudó el periodista del Grupo Clarín Marcelo Bonelli, cuando en el noticiero del mediodía de Canal 13, al pronosticar el clima, se "le escapó" lo que en realidad estaba pensando y dijo: "la inflación de hoy es...". Como ejemplo de la inflación mediática, es muy revelador darse cuenta como un título periodístico de Clarín, en su diario de la mañana, fue cambiando en unas pocas horas. El título empezó diciendo:

"LA SUMA DE ALIMENTOS CASI TRIPLICA A LA DEL INDEC"


Poco después, a media mañana, en TN (misma empresa de medios), le habían sacado el "casi", quedando el título así:

"ALIMENTOS: LA INFLACIÓN TRIPLICA AL INDEC"


Al medio día, nuevamente en TN, vuelven a "tocar" el título y ahora le sacan la palabra "alimentos", quedando así:

"LA INFLACIÓN TRIPLICA AL INDEC".


Este tipo de manipulación de la información no es fruto de un error y es obvio que tiene como objetivo inmediato aumentar la inflación por vía de impulsar las expetativas inflacionarias de la población.

Una pregunta crucial: ¿a costa de quienes?


En síntesis, la economía Argentina de hoy transcurre en medio de varias causas que impulsan la inflación. Pero lo que en general no se dice es que para "los dos bandos" (ortodoxos versus heterodoxos) existen las "causas buenas" y las "causas malas" de la inflación. De lo que se trata en suma es de elegir cuáles son las buenas y cuáles las malas.De manera algo esquemática puede decirse que la situación inflacionaria en Argentina está impulsada por una suma de causas, a saber:

Inflación básica (aprox. 6%)+ mayor crecimiento que inversión+ gasto público+ resistencia a la redistribución del ingreso + aumento desproporcionado de precios estratégicos (carne) + promoción de expectativas por los medios+ inflación mundial

Para poder identificar los intereses que "cuidan" las distintas propuestas económicas que proponen bajar la inflación, es importante identificar cuáles son las causas que "tocan" y cuáles no.

Una política orientada a preservar el estatus qúo económico, se orientará a retrasar el crecimiento de los salarios reales, a reducir el gasto público y a frenar el crecimiento ("enfriar la economía"). Estas "políticas antiinflacionarias", de contenido abiertamente impopular, son clásicas desde que Álvaro Alsogaray las aplicara en Argentina por primera vez en 1959, con su famosa frase "hay que pasar el invierno", durante el gobierno de Frondizi. La derecha suele denominarlas "ajustes".

En sentido contrario, una política orientada a preservar los niveles sociales alcanzados (reducción de la pobreza, aumento del salario real, redistribución del ingreso) se orientará más a debilitar (o eliminar) los monopolios y oligopolios, a combatir la generación de expectativas inflacionarias por parte de los medios de comunicación, a promover formas populares de inversión y a reemplazar insumos importados por medio de la producción nacional.

Por otra parte, ambos bandos (ortodoxos y heterodoxos) tienen también una estimación diferente de la cantidad de inflación "buena". Mientras que para los ortodoxos una inflación "buena" está en el orden del 6% anual (aunque luego de la Crisis Global están cambiando aceleradamente estas "pautas inflacionarias"), (6) para los heterodoxos una inflación "buena" puede oscilar en el orden del 15-20%, si se produce en un contexto de alto crecimiento y redistribución del ingreso. Luego de la Crisis Global, también estas "pautas" heterodoxas se están moviendo hacia arriba y hoy ya hay voces que consideran que una inflación del 30% también podría ser "buena", o al menos aceptable. (7)

Conclusiones: inflación extorsiva, inflación "mala" e inflación "buena"


En realidad, en Argentina no hay una inflación, sino tres tipos de inflación:


  • 1) una inflación "buena", asociada con el alto crecimiento y la redistribución del ingreso;

  • 2) una inflación "mala" asociada con una inversión que no crece a la misma velocidad que la producción;

  • 3) una inflación extorsiva, intencional, causada por el poder económico (de mercado y mediático).

Es que la inflación no siempre es mala, cierta inflación es buena o aceptable (la que viene del crecimiento y la redistribución de riqueza). A la par de la inflación "buena", hay una inflación "mala", causada en parte por dificultades para aumentar la inversión a la misma velocidad del crecimiento y en parte por la resistencia del estatus quo a mejorar el ingreso de la población como porcentaje de la riqueza nacional. Esta última inflación es intencional y constituye en realidad una extorsión del poder económico: si no bajan salarios y gasto público, aumentaremos más y más los precios.

¿Qué porcentaje de la inflación puede atribuirse a la extorsión del poder económico? El economista Jorge Gaggero, del Plan Fénix, ha estimado en marzo de 2010, que hasta un 15% de la inflación actual podría atribuirse a la inflación extorsiva. (8)

La inflación extorsiva es política y tiene como fin frenar los aumentos salariales, el gasto público y el alto crecimiento (éste último sin afectar la tasa de ganancia, pero si el crecimiento del empleo y los salarios). Dicho de otro modo, la inflación extorsiva es una acción del poder económico que tiene como fin obligar al poder político a implementar una política antiinflacionaria de ajuste, que llevaría a postergar por décadas la solución de los problemas sociales.

Una de las falacias populistas más exitosas de la derecha es el argumento de que "el gobierno debe bajar la inflación, porque los más perjuidicados por la inflación son los pobres". En esta línea, el economista de derecha Miguel Ángel Broda, le recomendó a los "verdaderos progresistas" reducir el gasto público y frenar los aumentos salariales (Miguel Angel Broda, en Hora Clave, 21-03-2010). En la misma conversación, Mariano Grondona le preguntó retóricamente: "¿se soportan 19 meses sin algún tipo de ajuste?".

El argumento es tramposo, porque omite decir toda la verdad. Obviamente que hay una parte de la inflación, la inflación mala, la que producen las empresas que tienen poder de mercado y los medios capaces de generar expectativas inflacionarias, que daña a la población. Suprimir esas causas de inflación sería realmente una medida "progresista", porque impediría que las clases altas se reapropien de los aumentos de los trabajadores, mediante un mecanismo espurio e ilegítimo. Pero la trampa de estos comunicadores que le piden al gobierno que baje la inflación, es que no se refieren a la inflación "mala" (control de precios, control de costos, defensa del consumidor, Tribunal de Defensa de la Competencia, medidas antitrusts, etc.), sino que le exigen que se rinda a la extorsión inflacionaria del poder económico, bajando salarios y gasto público, es decir devolviéndole a las clases altas la porción de la riqueza que ven amenazada. A cambio de eso, los extorsionadores ofrecen dejar de aumentar la inflación. Se trata, literalmente de un mensaje mafioso.

Algún tipo de pacto social o acuerdo de precios y salarios, si es genuino, podría ser útil para desmontar la inflación extorsiva. De todos modos, no habría que ser demasiado ingenuos y hay que reconocer que el grado de oposición de una gran parte del estatus qúo al ritmo de aumento salarial y paritarias anuales, y al nivel del gasto público e intervención del Estado, hará poco probable que la inflación extorsiva ceda.

Ello no significa dejar de buscar mecanismos socialmente justos para reducir la inflación, como es por ejemplo aumentar la inversión productiva (la política de desendeudamiento con las reservas se orienta en esa dirección) o que el Estado intervenga activamente para corregir las "fallas" de mercado.

A mediano plazo, hay que impulsar todas las políticas relacionadas con desconcentrar los mercados: procedimientos antimonopólicos, promoción del sector cooperativo, impulso a las pymes, democratización de los medios de comunicación, etc.. El Estado debe monitorear más activamente los mercados y aplicar políticas activas si es necesario. El espacio de las actividades de renta se reduce aumentando el espacio de las actividades de inversión productiva social y ambientalmente responsables.

Pero, nuevamente, nada de ello debiera llevar a ser ingenuos. En las condiciones de alta desigualdad social y concentración de los mercados que caracteriza a la Argentina y toda América Latina, la amenaza de la inflación extorsiva por parte del poder económico, para evitar que se configure un sistema con desigualdad social moderada, es casi seguro. Esta resistencia del estatus quo a permitir un aumento considerable de la población en la riqueza, genera y seguirá generando incertidumbre y ello a su vez seguirá dificultando la inversión. Este daño es una parte del conflicto socioeconómico en marcha.

Por lo tanto habría que esperar, siendo realista, que cada vez que exista un proceso en serio y firme de redistribución de la riqueza, habrá inflación, porque los grupos económicos que se oponen a esa redistribución, recurrirán a la inflación extorsiva para frenarlo. Y si esto es así, la única manera de fondo de reducir estructuralmente la inflación es ir reduciendo, en el mediano plazo, el poder de mercado de los grandes grupos y el espacio de las actividades de renta.

Esto probablemente implique convivir con una inflación más alta que la deseable durante cierto tiempo, como consecuencia del pataleo de ese sector social principesco, con raíces en la colonia, que está entronizado en el corazón del capitalismo de renta latinoamericano y que, quizás por primera vez en la historia, se siente cerca de desaparecer del subcontinente.

Notas:


(1) Burbridge, Martín (2007). "La clave está en la inversión. La Argentina podría alcanzar el PBI per cápita de EEUU en 25 años", Infobae.

(2) Consultora Equis (2006). "Estudio sobre distribución funcional del ingreso, brecha y coeficiente de Gini. Evolución año 1993-2ª semestre 2006".

(3) Consultora Equis (2006). "Estudio sobre distribución funcional del ingreso, brecha y coeficiente de Gini. Evolución año 1993-2ª semestre 2006".

(4) Plan Fénix (2007). "El debate sobre la inflación. ¿Reducir o sostener el crecimiento?"

(5) Fernández, Roque (2009), "Expectativas Adaptativas versus Expectativas Racionales en la Determinación de la Inflación y el Empleo", Universia.

(6) Hofstetter, Marc (2010). "Más inflación, por favor", diario La República, Colombia.

(7) Hofstetter, Marc (2010). "Más inflación, por favor", diario La República, Colombia.

(8) Gaggero, Jorge (17-03-2010). Declaraciones en A Dos Voces, TN,

lunes 26 de abril de 2010

Clarín, Redrado y las reservas

Como nos anticipara el sitio Amado Boudou en Facebook el sábado 24, Clarín publicó el domingo 25 un “anticipo exclusivo” del “libro Sin Reservas” de Martín Redrado de aparición en la semana que hoy se inicia.

Quien esto escribe sin ser un especialista en temas financieros, cree que una vez más (¡soy un vivo bárbaro!) estamos en presencia de otra burda maniobra publicitaria para deslegitimar a nuestro Gobierno justo en el momento en que el canje de deuda empieza a tomar forma, fundamentalmente por el cese de resistencia de ingreso del mismo de “inversores” otrora opuestos al mismo (y permanentes concurrentes a los despachos del juez Griessa).

Y viendo las expresiones satíricas en contra de la Presidenta, salta a la vista no tanto la intencionalidad política del “ex Golden Boy” sino que me permito dudar de que esos términos hayan sido escritos por el ex presidente del BCRA (obviamente por él consentidas), y también me permito pensar que pudieron haber sido sugeridos y/o escritos por personajes del autodenominado “periodismo independiente”, es decir, independiente de los movimientos populares, quizás por algún ex joven sobresaliente de Videla.

Paso a señalar:


  • “. . . La Presidenta me recibió con la sonrisa característica que utiliza cuando busca vender un argumento difícil de comprar . . .”. Una expresión totalmente descalificadora y nada inocente en su enunciación.“. . .
  • ". . . La jefa de Estado que tenía, entre sus manos, un decreto que sería tan famoso como la resolución 125 . . .”. Totalmente aplicable “a confesión de parte, relevo de pruebas”; se busca darle al “episodio reservas” el mismo carácter que esa Resolución, es decir, el reagrupamiento de sectores concentrados con sus “empleados políticos” empeñados en el debilitamiento del Gobierno. El “blanqueo” de sus contactos con Federico Pinedo, Cañito y Firulete (Morales-Sanz) y Rodriguez Saa exime de mayores comentarios.“. . .

  • ". . . El progresismo nativo defendía a rajatabla los intereses de banqueros foráneos . . .”. Afirmación propia de Pino y Lozano que no sorprende en la tangible unidad opositora pero si el término progresismo en boca de Redrado. Esa falacia, omite deliberadamente el mayor costo financiero de emitir nueva deuda en lugar de utilizar capital propio (reservas). “Casualmente”, el ex secretario de Hacienda del gobierno hiperinflacionario de Alfonsín, Mario Brodersohn, propone la emisión de nuevos bonos (con altas tasas). Claro el autor del festival de bonos más grande desde el 10 de diciembre de 1983 siempre con la misma receta con un único ganador: las entidades bancarias. Redrado convalida ese pensamiento; en efecto el “anticipo exclusivo” registra sus deseos de “volver a emitir títulos en el mercado voluntario” (mayor costo fiscal). También extraña su contradicción al afirmar que Jorge Brito (bancos privados nacionales) apoya el pago con reservas. ¿En qué quedamos Tincho? ¿No eran favorecidos los foráneos (o el inconsciente le jugó una mala pasada)? ¿Está en contra de que se capitalicen los bancos que “mueven el dinero en el país”?“. . .

  • ". . . De inmediato nos pidió que fuéramos al Salón de la Mujer para anunciar el plan. Quedé un tanto perplejo; ella se paró, dando por terminada la reunión. Ella fue a maquillarse . . .” Falta que mencione a las carteras de Louis Viutton; esta mediocre intencionalidad en la que no valdría la pena detenerse sin embargo recepta un latiguillo muy difundido en los multimedios, a los que los peronistas estamos acostumbrados desde “los vestidos y las joyas de Evita”. ¿Sorprende? la farandulera terminología de este personaje “autodenominado técnico”.
Ahora algunas pretendidas consideraciones técnicas


Los multimedios y los autores económicos de la “economía tradicional”, es decir, liberal (no me gustan agregarle el “neo”), han impuesto en lo atinente al uso de reservas para el pago de la deuda externa el concepto de “reservas disponibles”, como rémora de la convertibilidad; es decir, la diferencia entre las reservas acumuladas y la base monetaria constituyen las reservas de libre disponibilidad. Este concepto es también asumido por todo el arco político, si hasta Mario Cafiero en su nueva versión de “izquierdista” (cuesta ver a un Cafiero de izquierda) critica al Gobierno desde esa visión.

Quien esto escribe, adhiere al concepto de la primer (independientemente del género) presidenta del banco Central que no es liberal (ideológicamente, no partidariamente) desde el 10 de diciembre de 1983, Mercedes Marcó del Pont, cuando describe que las reservas realmente se miden por su poder de fuego consistente en desalentar especulaciones (léase corridas cambiarias) y reducir la incertidumbre en los sectores económicos, totalmente coherente con su visión de que "el Banco Central tiene que recuperar su rol histórico de ocuparse no sólo de la estabilidad monetaria, sino de la creación de empleo, del crecimiento del desarrollo",constituyendo en suma un seguro anti-crisis como quedó palmariamente demostrado en los hechos.


Más contundente es Mercedes cuando remarca que aún en la presente Carta Orgánica del Central “está prevista la posibilidad de que el Tesoro se pueda endeudar con el Banco Central”, por lo que consideró que conviene tomar reservas y no “ir a endeudarnos afuera al 10 o 15 por ciento en dólares”; debiéndose agregar que la actual política macroeconómica permite recuperar reservas como se ha demostrado después del pago único al Fondo Monetario en enero de 2006.

Pero aún si se tomara el concepto de reservas de “libre disponibilidad”, la operación es perfectamente factible sin costo fiscal para el Tesoro.


Quizás cuando los radicales –en uno de las declaraciones más hipócritas de esta novel democracia- dicen que “quieren cuidar las reservas del pueblo” no solamente omiten deliberadamente que fueron Los K quienes permitieron su acumulación sino que si hubieran aplicado el concepto de pago con reservas de la deuda, seguramente no se hubiera producido el colapso del 2001 que como bien señalara Boudou ante Gerardo Morales en el Senado “cuarenta millones de argentinos nos tuvimos que hacer cargo de esa gestión”.

El año 2001 constituyó el triste récord del mayor pago de intereses de la deuda externa de la historia económica argentina: 10.725,2 millones de dólares (se aclara por las dudas que las cuentas nacionales se miden en dólares). ¿Qué hubiera pasado si se hubiera aplicado el pago de deuda con reservas? Se podría haber cancelado la deuda pertinente sin costo fiscal, y con “sobrantes” para establecer subsidios sociales (asimilables a la actual asignación universal).


Veamos: Tomemos como un promedio de las reservas del año 2001, las existentes al 21 de agosto de 2001 que ascendieron a 18.374 millones de dólares. Situándose la base monetaria (circulación monetaria más los depósitos a la vista de las entidades financieras en el BCRA en cuenta corriente o cuentas especiales) en 13.465 millones de dólares, se deduce que “existían reservas de libre disponibilidad” por 4.909 millones de dólares, es decir, podrían haberse utilizado ese excedente al pago de los intereses (el 46% de los mismos) y la diferencia hasta los 10.725,2 destinarlos a subsidios sociales (atento que el importe total fue ejecutado).

No solamente no hicieron eso; congelaron jubilaciones y salarios del sector público, les descontaron el 13%, cuya deuda la pagó en un 90% el gobierno de Néstor Kirchner mediante nueve (9) amortizaciones del Boden 2008 (la 1ª cuota la pagó el gobierno d Duhalde). Pero aún más, fieles a su historia de dilapidar reservas (suena tragicómico hablar de corrupción kirchnerista y de decencia radical) durante el año 2001 se observó una fuerte pérdida de reservas internacionales del sistema financiero por 19.002 millones de dólares. Otro de los paladines del acuerdo con el radicalismo, Eduardo Duhalde, no escapó a esa detracción; durante su interinato de 2002 las reservas internacionales del Banco Central se redujeron casi el 46%, la pérdida fue de unos 9000 millones de dólares.


Ahora veamos el ejemplo de Néstor Kirchner cuando resolvió cancelar la deuda total al FMI en un único pago utilizando reservas. El 2 de enero de 2006 (día anterior al pago) las reservas ascendían a 28.078 millones de dólares, constituyendo la base monetaria 18.119 millones de dólares, resultando las reservas de libre disponibilidad 9.959 millones de dólares; habiéndose efectivizado el pago total al FMI por 9.810 millones de dólares, prácticamente no quedaban reservas excedentes de libre disponibilidad (lo contrario a la situación actual).

Entonces, ¿porqué no se opusieron entonces? La respuesta es más simple de lo que parece. En primer lugar el único que había demostrado capacidad para resolver era Kirchner, la oposición estaba aún desperdigada pero fundamentalmente Kirchner estaba “construyendo la casa para que entren más personas a la misma”, política que les convenía (no que compartían) a todos los sectores. Cuando Cristina decide profundizar el proyecto es cuando el poder económico concentrado con sus apoyaturas mediáticas logra “de$pertar” a los opositores para utilizarlos (con su complacencia obviamente) como garantes de sus intereses ahora definidos por “no compartir” el excedente económico con mayores sectores sociales. Problema similar al que enfrentara el primer peronismo (creó una clase media pujante que después se resquebraja y aún contra sus intereses fue la mano de obra del golpismo).

Néstor Kirchner, quien había asumido la presidencia con 11.045 millones de dólares de reservas en el Banco Central, solamente ocho meses después de la cancelación de deuda al FMI, ya había recuperado las reservas utilizadas. Así, el 27 de setiembre de 2006, las reservas llegaron a 28.132 millones de dólares. Mejor que decir es hacer, es uno de los apotegmas peronistas; frente a los eternos declamadores, en este caso la dupla decadente Morales-Sanz.

Detengámonos ahora en el conflicto que Clarín nos anticipa que Redrado explica en su “libro” “Sin Reservas”. Al 31 de diciembre de 2009 las reservas internacionales sumaban 47.967 millones de dólares, siendo la base monetaria de 32.197 millones de dólares, las reservas de libre disponibilidad ascendían a 15.770 millones de dólares, habiéndose fijado el monto de pago de dueda (Fondo Bicentenario) en 6.965 millones de dólares; aún queda un amplio excedente de 8.805 millones de dólares.


Se debe destacar que de esos 6.965 millones, alrededor de 2.000 millones corresponden al pago de obligaciones contraídas con organismos financieros internacionales (autorizados por el art. 1 de la Ley 26076); entonces verdaderamente hablamos de 4.965 millones de dólares, alrededor del 10% de las reservas acumuladas. Comparar este porcentaje con las detracciones (tanto en porcentaje como en valores absolutos) de reservas del 2001 y 2002 (con los efectos por todos conocidos) ya justifica por si solo esta operatoria.

Queda claro entonces el motivo de la oposición para oponerse: una politica macroeconómica que garantiza la recuperación de las reservas, y que ese excedente se destine a mayores beneficios sociales, no es precisamente una buena carta de presentación para sus fines electorales. Por el contrario, tomar deuda en mercados voluntarios a tasas de alrededor del 15% no es ni más ni menos que reducir el gasto, es decir, el ajuste, y la ilusoria idea de generar un caos fiscal que debilite al gobierno y pueda incrementar sus chances electorales. ¿Curioso? que la derecha termine adaptando la vieja consigna trostkista “de cuanto peor, mejor” a sus fines.


Estas son mis reflexiones que he querido compartir con ustedes.

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 26 de abril de 2010.


Ricardo González

Secretario de Estudios Fiscales

AEFIP-MDN

domingo 25 de abril de 2010

COTIDIANEIDAD


Posiciones

La posición de privilegio en la que se apoyan los llamados productores, sobre todo aquellos (y aquellas) que más horas trabajan, es una gran montaña de soja (gran parte no declarada). Uno de nuestros compañeros trabaja en un acopio. En la cosecha gruesa de soja y maíz, él y sus compañeros realizan horas extras. Son muchas horas de laburo que cobran después de finalizada la cosecha, se trata de un porcentaje de los quintales que acopia la empresa en la que laburan. Por ende, dependemos de varios factores, entre otros, de los muy buenos rindes de cosecha.
En las pequeñas localidades de la región, el conflicto entre los trabajadores y los capitalistas es latente, está velado por la misma sociedad, como las diferencias sociales. Pero el conflicto siempre está, por la luchas de intereses entre los trabajadores y los patrones. Y en los conflictos (salario, seguridad laboral, paritarias, etc) se hacen fuertes las posiciones. En este caso, obreros y acopio.
En cuestión tenemos un tercer actor social, el de los productores agropecuarios. Una clase socioeconómica heterogénea compuesta por pequeños, medianos y grandes productores. Las grandes diferencias objetivas la visualizamos no sólo en la cantidad de horas propias o los quintales producidos, sino también en los campos trabajados en alquiler, la propiedad de maquinarias (servicio de siembra, cosecha, y en algunos casos fumigada), la capacidad de comercialización directa con los propios exportadores, silos instalados en el campo o en el ejido urbano, transporte propio…
Son poquitos todos aquellos que cuentan con este capital, tecnología avanzada, y un amplio margen de comercio en todo el sudeste cordobés. Las diferencias son enormes entre unos y otros. Esto no significa que los pequeños “gringos” estén en la ruina como cuenta Buzzi. Ahora bien, aquellos que más capital trabajan son los que imponen las condiciones, afectando y dificultando sobre todo los intereses de los trabajadores del sector. Estos señores son capaces de negarse a pagar las paritarias a los acopios pequeños, como en el caso de nuestro cumpa. La paritaria se refiere, entre otras cuestiones, a la descarga del cereal. De esto depende el porcentaje que deben cobrar por trabajar fuera de turno. Si el acopio no tiene la capacidad de torcer las decisiones de estos grandes en las negociaciones de precios, descuentos, almacenaje, etc, porque dependen de ellos "para mantener el circo", qué les quedan a los trabajadores, que ni siquiera están organizados, y no logran actuar en conjunto para cambiar esta realidad.
Además, no quieren pagar tarifas de fletes: con esto también se ve comprometida la posición de los transportistas, los choferes. En qué quedamos con eso del “Por un país federal, con el campo, trabajo y dignidad para todos”. Así que, para estos gringos, los choferes traen el cereal gratis y nosotros lo paleamos también gratis.
Otra cuestión importante tiene que ver con una problemática profunda mencionada más arriba: estos muchachos no están organizados para pelearla. Claro, un compañero es afiliado a UATRE, uno no figura, y otro es Empleado de Comercio. Ocurre lo mismo con los choferes. En Camilo Aldao por ejemplo, tampoco hay consensos para la creación de un centro de camioneros. Están trabajando a una tarifa de veinte pesos más barata a la correspondiente.
Estas son algunas de las condiciones que traman la complejidad cotidiana en la vida socio económica de la región, más precisamente en el sector agropecuario, y en particular el mundo sojero.

Fuente: Iniciativa Popular Corriente del Sudeste

sábado 24 de abril de 2010

El desvío fascista

Desde estas líneas virtuales repudio los escraches que sufrieron los periodistas del Multimedios Clarín en la marcha a favor de la aplicación de la nueva ley de medios audiovisuales, que se llevara a cabo el pasado 15 de abril en Capital Federal.

Quienes luchamos por más y mejor democracia, no podemos aceptar que se practiquen estas metodologías corte fascistoide. No podemos tolerar que se atente contra quienes piensan diferente a nosotros, por más que defiendan intereses que sean antipopulares. Una cosa es criticarlos, y otra muy distinta es tomarlos como blanco de ataque. Esto lo aclaro, porque sabemos que generalmente los escraches son la antesala de los linchamientos. Es decir, se empieza con las agresiones verbales para después pasar a las físicas.

Los escraches surgieron como herramienta de lucha de la agrupación HIJOS contra los responsables del genocidio cometido durante la última dictadura militar, con el fin de presionar a la Justicia para que condene a los represores. Se podría decir que era el último recurso que tenían los familiares de las víctimas para hacer justicia. Este atentaba directamente contra individuos que estaban acusados de cometer delitos de Lesa Humanidad. Después, los escraches fueron empleados contra políticos, durante la crisis del 2001, y ahora se los emplea contra los comunicadores que trabajan para el monopolizador grupo Clarín. No podemos comparar a milicos asesinos con dirigentes políticos o trabajadores de prensa que, si bien responden al establishment, no está comprobado que hayan matado a nadie.

Es una lástima que las manifestaciones populares por el cumplimiento de la nueva ley que democratiza los medios de comunicación audiovisual, sean empañadas por un grupo de ineptos que, con tal de bardear, terminan poniendo en duda la legitimidad del reclamo.

No importa si es Clarín o el Grupo Uno, acá de lo que se trata es de acabar con la concentración de los medios en manos oligopólicas. La consigna es: "que se escuchen todas las voces", NO que se supriman las que no nos gustan.

Quienes venimos de una tradición progresista, de una izquierda latinoamericanista, estamos en contra de los monopolios, en todos los ámbitos. Ergo, no podemos permitir que se monopolicen los medios de información. Está mal que el sistema de comunicación audiovisual en la Argentina esté controlado por dos grandes grupos (Clarín y Uno) que se reparten entre sí casi toda la torta. Lo mismo diríamos si en vez de Noble-Magnetto y Vila-Manzano, el poder comunicacional estuviese a cargo de los Blaquier. Los canales de comunicación deben ser plurales.

Tenembaum, Ruiz Guiñazú, Morales Solá, Eliaschev, Bonelli, Silvestre, Alfano, Castro, entre otros, representan un modo de hacer periodismo. No es el único. ¿Es cuestionable? sí, pero pretender suprimirlo es el suicidio de la misma nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que queremos que se ponga en funcionamiento lo antes posible.

Siempre va haber comunicadores que defiendan los intereses del pueblo y comunicadores que cumplan con los deberes que le exige la empresa para la cual se desempeñan, sea pública o privada. La independencia no existe. Cada periodista sabe que es muy difícil, casi imposible, decir todo lo que piensa y quiere, libremente. Lo que vale es saber de qué lado se está. Si no nos caen bien tales comunicadores, tales medios, directamente buscamos otros o, peleamos sin claudicar, por que se active la nueva norma.
La nueva ley de SCA no necesita de escraches a los empleados de los multimedios. Necesita que se dé a conocer ante la opinión pública quiénes son los jueces, amigos del Poder, que la están trabando, para de esta manera demandarlos ante la Corte Suprema de Justicia de la nación por obstaculizar la ley. Estos magistrados son quienes, realmente, están atentando contra la democracia.
Por Mauro Reynaldi

viernes 23 de abril de 2010

El grotesco opositor vs el periodismo alternativo de los blogs



¡Gracias Pino, Giudici y Vicky Donda por hacernos propaganda!

jueves 22 de abril de 2010

Comienza el curso 2010 de la Escuela de Formación Política Rodolfo Puiggrós


Cuba y Venezuela, en el corazón de la unidad latinoamericana


La hermandad entre la República Bolivariana y Cuba (Tomado de CubaDebate)

Tuve el privilegio de conversar durante tres horas el pasado jueves 15 con el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez, quien tuvo la gentileza de visitar una vez más nuestro país, procedente esta vez de Nicaragua.
Pocas veces en la vida, tal vez nunca, conocí a una persona que ha sido capaz de dirigir una Revolución verdadera y profunda durante más de 10 años; sin un solo día de descanso, en un territorio de menos de un millón de kilómetros cuadrados, en esta región del mundo colonizada por la península Ibérica, que durante 300 años dominó sobre una superficie 20 veces superior, de inmensas riquezas, donde impusieron sus creencias, su lengua y su cultura. No se podría escribir hoy la historia de nuestra especie en el planeta ignorando lo ocurrido en este hemisferio.

Bolívar, por su parte, no luchó solo por Venezuela. Las aguas y las tierras eran entonces más puras; las especies variadas y abundantes; la energía contenida en su gas y su petróleo, desconocida. Doscientos años atrás, al iniciarse la lucha por la independencia en Venezuela, no lo hacía sólo por la independencia en ese país, lo hacía por la de todos los pueblos del continente aún colonizados. Soñó Bolívar crear la mayor República que haya existido y cuya capital sería el istmo de Panamá.

En su insuperable grandeza, El Libertador, con verdadero genio revolucionario, fue capaz de presagiar que Estados Unidos —limitado originalmente al territorio de las 13 colonias inglesas— parecía destinado a sembrar de miseria la América en nombre de la libertad.

Un factor que contribuyó a la lucha de América Latina por la independencia fue la invasión de España por Napoleón, quien con sus desmedidas ambiciones contribuyó a crear las condiciones propicias para el inicio de las luchas por la independencia de nuestro continente. La historia de la humanidad es sinuosa y llena de contradicciones; a su vez, se torna cada vez más compleja y difícil. Nuestro país habla con la autoridad moral de una pequeña nación que ha resistido más de medio siglo de brutal represión por parte de ese imperio previsto por Bolívar, el más poderoso que existió jamás. La inmensa hipocresía de su política y su desprecio por los demás pueblos lo han conducido a situaciones muy graves y peligrosas. Entre otras consecuencias están las pruebas diarias de cobardía y cinismo, convertidas en prácticas cotidianas de la política internacional, ya que la inmensa mayoría de las personas honestas de la Tierra no tienen posibilidad alguna de dar a conocer sus opiniones, ni de recibir informaciones fidedignas.

La política de principios y la honestidad con que siempre ha expuesto la Revolución Cubana aciertos y errores —y de modo especial determinadas normas de conducta nunca violadas a lo largo de más de 50 años, como la de no torturar jamás a un ciudadano— no conoce excepción alguna. De la misma forma, nunca ha cedido ni cederá ante el chantaje y el terror mediático. Son hechos históricos más que demostrados. Se trata de un tema sobre el que podría argumentarse ampliamente; hoy simplemente lo señalamos para explicar por qué nuestra amistad y nuestra admiración por el Presidente bolivariano Hugo Chávez, un tema sobre el cual podría extenderme considerablemente. Basta citar en esta ocasión algunos elementos para explicar por qué afirmé que constituye un privilegio conversar horas con él.No había nacido todavía cuando el ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Tenía menos de cinco años cuando el triunfo de la Revolución el Primero de Enero de 1959. Lo conocí en 1994, 35 años después, cuando ya había cumplido 40 años. Pude observar desde entonces su desarrollo revolucionario durante casi 16·años. Dotado de excepcional talento, y lector insaciable, puedo dar testimonio de su capacidad para desarrollar y profundizar las ideas revolucionarias. Como en todo ser humano, el azar y las circunstancias desempeñaron un papel decisivo en el avance de sus ideas. Es notable su capacidad de recordar cualquier concepto y repetirlo con increíble precisión mucho tiempo después. Es un verdadero maestro en el desarrollo y divulgación de las ideas revolucionarias. Posee el dominio de las mismas y el arte de transmitirlas con asombrosa elocuencia. Es absolutamente honesto y sensible con relación a las personas, sumamente generoso por naturaleza. No necesita elogios y acostumbra en cambio a prodigarlos generosamente. Cuando no estoy de acuerdo con alguno de sus puntos de vista o cualquier decisión suya, simplemente se lo transmito con sinceridad, en el momento adecuado y con el debido respeto a nuestra amistad. Al hacerlo, tomo sobre todo en cuenta que es hoy la persona que más preocupa al imperio, por su capacidad de influir en las masas y por los inmensos recursos naturales de un país al que han saqueado sin piedad, y la persona a la que con todo rigor golpean y tratan de restar autoridad. Tanto el imperio como los mercenarios a su servicio, intoxicados por las mentiras y el consumismo, corren una vez más el riesgo de subestimarlo a él y a su heroico pueblo, pero no albergo la menor duda de que una vez más recibirán una lección inolvidable. Más de medio siglo de lucha me lo indica con toda claridad.

Chávez lleva la dialéctica dentro de sí mismo. Nunca, en ninguna época, ningún gobierno hizo tanto por su pueblo en tan breve tiempo. Me complace de modo especial transmitirle a su pueblo una calurosa felicitación al conmemorarse el 200 Aniversario del inicio de la lucha por la independencia de Venezuela y de América Latina. Quiso el azar que el día 19 de abril se conmemore también la victoria de la Revolución contra el imperialismo en Girón, hace exactamente 49 años. Deseamos compartir esa victoria con la Patria de Bolívar.Me complace saludar igualmente a todos los hermanos del ALBA.


Fidel Castro Ruz
Abril 18 de 2010
7 y 24 p.m.


miércoles 21 de abril de 2010

Un cuarto de siglo para un geronte criminal

A veinticinco años de prisión en cárcel común fue condenado Reynaldo Bignone, último presidente del régimen genocida argentino, que abarcó el período 1976-1983. Está acusado de cometer crímenes de Lesa Humanidad, más de cincuenta durante el año 1977 en Campo de Mayo. Seis años después, cansado de torturar, se convirtió en el General que tuvo que cederle el traspaso del poder político a Raúl Ricardo Alfonsín y la vuelta del Estado de Derecho.

Pero seamos justos y démosle la razón al excelentísimo militar. Su accionar fue en el contexto de una guerra sucia. Efectivamente, se trató de una guerra contra el pueblo argentino, contra su democracia, que, por más imperfecta que haya sido, nunca se mereció ser reemplazada por un proceso atroz de muerte y terror generalizados que afectó a la gran mayoría de la sociedad.

Lo que hizo la dictadura militar argentina es similar, o peor aún que el nazismo en Alemania o los gendarmes norteamericanos en Iraq y Afganistán. Fue una invasión terrorista del poder militar asociado a las grandes corporaciones económicas y financieras que se propusieron terminar con el keynesiano Estado de bienestar, que con serias dificultades estaba vigente en la Argentina del tercer peronismo.

No importa si fueron 30 mil u 8 mil los desaparecidos, nuestros patriotas uniformados (patriotas de la patria financiera) lograron su cometido. Acabaron con la "subversión marxista" y "pacificaron" el país (lo que en realidad significó terminar con la dignidad del pueblo argentino, sumirlo en la miseria y la humillación). Ellos, "pobres viejitos ahora", cumplieron con su deber. Hicieron la tarea. Fueron los autores materiales de esta gran obra de la oligarquía local, que contó con la colaboración del Imperio yanquie y la complicidad de muchos civiles, "gente del común". Sin embargo, los autores intelectuales: el establishment, el PODER (los gerentes de las megacompañías capitalistas), no han sido enjuiciados todavía. Trabajaron durante todo el proceso de destrucción nacional bajo la oscuridad, y aún lo siguen haciendo, sin importarles si estamos en democracia o en un régimen dictatorial.

Paradójicamente para el ex Gral. Bignone, está bueno que no seamos iguales a los estadounidenses, porque si fuera así, él y sus compañeros de milicia posiblemente terminarían pagando sus delitos de Lesa Humanidad en la silla eléctrica, tal como sucede en varios estados de la nación del norte del continente americano. Acá no existe la pena de muerte. Así que Bignone se va tener que pudrir, junto a sus viejos compañeros bélicos, en una cárcel común y corriente. Son veinticinco años nada más. Y sabemos que yerba mala nunca muere.
Por Mauro Reynaldi

martes 20 de abril de 2010

Lo que más contamina



El plato de este día es el siguiente menú de preguntas reflexivas sobre lo que más nos aqueja a los argentinos:

¿Es más perjudicial para los habitantes de estas pampas el funcionamiento de la pastera finladesa Botnia en Fray Bentos, Uruguay, o Papel Prensa en manos del poder monopolizador del Grupo Clarín?

¿No es peor todavía para nuestro país el monocultivo de soja del cual viven privilegiadamente el ruralista entrerriano Alfredo De Angeli y sus amigotes de la Mesa de Enlace (neologismo que designa a la oligarquía agraria argentina)?

Y qué decir de YPF privatizada. ¿Cómo puede ser que las principales naciones del planeta, las que admira nuestra clase dirigente, no hayan privatizado sus recursos naturales, estos sean fuentes de ganancia para su Estado y para beneficio general de su sociedad, y nosotros, todo lo contrario, regalamos nuestro patrimonio?


Entonces, ¿tiene sentido seguir enfrentados a nuestros vecinos uruguayos por una empresa europea, en vez de avanzar en la integración regional, tan necesaria para nuestros países, en el momento en que debemos afianzar la comunidad latinoamericana?

Por otra parte, ¿no es más dañino para la salud institucional de nuestra nación el des-empeño (des-estabilizante) del vicepresidente Julio Cleto (Gar)Cobos?

Y por último, ¿no es mortal, acaso, para nuestro régimen institucional la actuación de jueces, que son adictos a las corporaciones económicas, expidiéndose en contra de lo dictaminado democráticamente por el Congreso y el Poder Ejecutivo de la nación?

Por Mauro Reynaldi

lunes 19 de abril de 2010

Como volver a ganar el mundial 86 pero sin el Diego

La abstención del ex presidente Carlos Saúl Menem el pasado miércoles en la votación del Senado de la Nación favoreció la continuidad de Mercedes Marcó del Pont al frente del Banco Central. Esta actitud del riojano fue en dirección contraria a la de sus pares de la oposición. Llamativamente, Menem jugó para el oficialismo, su antítesis. Sin embargo, el actual senador recuperó su impronta política, por la cual fue el campeón mundial del neoliberalismo durante la década de 1990. El conjunto del arco opositor, que nunca se cansa de hablar mal del ex caudillo, carece de la eficiencia que reclama el establishment local. El Acuerdo Cívico y Social, el PJ disidente y el macrismo no dan pie con bola, no paran de hacer mamarrachos que van en contra de la Constitución y del Estado de Derecho, poniendo a Cobos en el exclusivo lugar del rídiculo institucional nunca visto antes en la historia de la humanidad.
Al antikirchnerismo no le gusta de ninguna manera aparecer pegado a Menem, pero demuestra día a día que Carlitos está muy por arriba de este rejunte opositor, mezcolanza de gente que no sabe hacer otra cosa más que ladrar sin proponer nada interesante.
Los miembros de la oposición cuestionan a Menem y a Kirchner por igual, y por su accionar recurrimos a la siguiente idea: como creen ser los salvadores de la patria, es como si los jugadores de fútbol que ganaron el mundial de México en 1986 lo quisieran volver a jugar pero sin la presencia de Diego Maradona, su capitán y estrella. Lo que decimos entonces es que Menem es el Maradona de la oposición. Esta reniega de él, pero es justamente él quien desequilibra y la deja mal posicionada. Menem así "gaga" como se lo ve, es el gran zoon politikon de la derecha, de la oligarquía. Es quien durante diez años cumplió a rajatablas el mandato neoliberal imprimiéndole su toque carismático y llevando un liderazgo que la Alianza nunca tuvo, o mejor dicho, arruinó con la conducción de De la Rúa. La Alianza fue y sigue siendo (por Cobos, Morales, Giustiniani, Carrió, Sanz, Juez, Solanas, Buzzi) peor que el menemismo, menos eficaz y más patética. Menem lo hizo, una y otra vez, en cambio la Alianza no. Menem fue el campeón del modelo neoliberal y la Alianza, su decadencia.
No podemos saber a un año y medio de las elecciones presidenciales quién va a ganar. Algunos creen que habrá segunda vuelta, que Néstor Kirchner, si se presenta, triunfaría en la primera, sacando cerca del 25% igual que Menem en el 2003, y luego caería derrotado en el ballotage.
Aunque desde estas líneas no creemos que esto suceda, si la economía continúa creciendo y las clases medias siguen agrandando sus bolsillos, probablemente sea un escenario similar al de 1995 cuando el Charlie obtuvo la reelección. Gran parte de estas clases medias lo votaron y después negaron haberlo hecho. Con Kirchner puede ocurrir lo mismo. Por más que cunda el antikirchnerismo en estos sectores, su privilegiada situación socioeconómica es por causa de este gobierno. Así que difícilmente vayan en contra de sus propios intereses, sobretodo cuando la oposición da la impresión de que no pasa la primera ronda.


Por Mauro Reynaldi

sábado 17 de abril de 2010

¿Qué significa ser de centroizquierda?

LO NACIONAL Y POPULAR COMO INSTRUMENTO DE LIBERACIÓN
Por Norberto Galasso

En un país semicolonial, como la Argentina, entender la cuestión nacional evitará posicionamientos políticos desacertados. La batalla cultural e ideológica, algo postergado por muchos, es central para entender la correlación de fuerzas.

El empleo de categorías liberales para calificar a personajes y partidos políticos, deformación que, en general, acepta la mayoría de la dirigencia, es parte de la discusión ideológica que debemos darnos. Así, se habla en la Argentina de “centroderecha” y “centroizquierda”. Últimamente, un político mediático señalaba que “el centroderecha tiene problemas porque se halla dividido: allí están el PRO, la Coalición Cívica, el Radicalismo, el PJ disidente, el peronismo federal, el PJ, partidos provinciales, el Frente para la Victoria, los radicales K”, más un sector del Partido Socialista y diversas fuerzas prokirchneristas entre las cuales, supongo, incluye a los movimientos sociales, a la CGT y sectores de la CTA prokirchneristas, mientras él se asume como “la centroizquierda” que sería, parece, el SI, el grupo de Martín Sabbatella, Diálogo por Buenos Aires, Proyecto Sur, Libres del Sur y otro sector de la CTA y del Partido Socialista.

Utilizando las categorías del liberalismo conservador oligárquico no habría entonces “movimiento nacional”, ni fuerzas “nacionales y populares”, ni “nacionalismo revolucionario”, ni posición “nacional-democrática”, ni Izquierda Nacional. De este modo resulta que no existe en la Argentina una cuestión nacional y así retrocedemos a la alienación de las viejas izquierdas -Partido Socialista, Partido Comunista y el trotskismo autodenominado “clasista”- convertidas en alas izquierdas del régimen (1945, 1955, Mesa de Enlace Agropecuaria).

Ocurre, sin embargo, que la cuestión nacional recorre toda nuestra historia. Desde 1816, año en que nos declaramos independientes como “Provincias Unidas en Sudamérica”, nuestro país se dividió en dos sectores claramente identificables: por un lado, el bando colonial, que quería hacer Europa en América (libreimportación, endeudamiento externo, política antilatinoamericana, cultura europeizada) y que tuvo a Bernardino Rivadavia y Bartolomé Mitre por principales exponentes, y por otro, las fuerzas populares cuyo proyecto era crecer hacia adentro, mantener la soberanía e integrar la nación latinoamericana (José de San Martín, Manuel Dorrego, los caudillos federales, parcialmente Juan Manuel de Rosas -en la Vuelta de Obligado-, Ángel Vicente “El Chacho” Peñaloza y Felipe Varela). La cuestión nacional deslindaba las aguas, como las deslindó en el siglo XX entre el yrigoyenismo y “el contubernio regiminoso”, y luego el peronismo respecto a la Unión Democrática.

Esa cuestión nacional tenía -y tiene- un doble carácter: la defensa de la soberanía, que implica independencia económica y la consiguiente justicia social, y además, la comprensión de que la verdadera nación despedazada y a reconstruir es América Latina, segunda razón fundamental para ser antiimperialista frente al imperialismo -inglés o yanqui- cuya política balcanizadora significa “dividir para reinar” creando países dependientes, monoproductores, que mirasen hacia los océanos y no hacia adentro, “los veinte hermanos que vivían de espaldas”, como los calificó Methol Ferré o “la veintena de sardinas víctimas de la ferocidad del tiburón”, según el guatemalteco Juan José Arévalo.

Hoy está en el tapete de la historia latinoamericana, con mayor vigor que nunca, esa cuestión nacional en sus dos aspectos: autonomía frente a los imperios, unificación en la Patria Grande. Lo señalan tanto Hugo Chávez como Evo Morales, Rafael Correa, Fidel y Raúl Castro, Daniel Ortega, Ignacio Lula da Silva, Fernando Lugo, José “Pepe” Mujica y los que van a sumarse. Lo señala nuestro Gobierno cuando liquida las cuentas con el Fondo Monetario Internacional para que sus funcionarios no controlen oficinas en el Ministerio de Economía como en otros tiempos, ni nos impongan planes económicos, ni nos “monitoreen”, como ellos amablemente denominan a sus consejos mortíferos. Y lo expresa asimismo el UNASUR, como también el Banco del Sur más allá de las dificultades en su consolidación (no podía ser de otra manera porque el enemigo está al acecho en la IV Flota y desde sus bases en varios países).

Por esto creemos que una forma sin equívocos residiría en llamar a las cosas por su nombre: si hay algún sector, dirigente o partido que se considera “nacionalista revolucionario”, o “nacional y popular”, o de “izquierda nacional”, que rechace abiertamente la categoría de centroizquierda y que ponga las cartas sobre la mesa: el Consenso de Washington y los traidores nativos han destruido el Estado, nos han endeudado, nos han sumergido en la pobreza y la indigencia, han extranjerizado el aparato productivo a punto tal que entre las 500 empresas más vendedoras el 73 % son extranjeras, han oligopolizado los mercados y avanzado en el terreno financiero, al tiempo que han intentado vaciarnos culturalmente de nuestro pasado, nuestra historia. Además, nos han robado las palabras para que todo se confunda y en esa maniobra se complican quienes aceptan discutir en base a las categorías del enemigo.

Es necesario decir -y decirlo en alta voz- que en la América Latina despedazada y dependiente se asiste hoy, en la mayor parte de sus países, a un proceso de liberación y unificación, y que por ese camino hay que andar, aunque la correlación de fuerzas obligue en cada país, a darle a ese proceso un ritmo distinto, según las posibilidades del campo popular. Porque hay un campo popular y un campo antipopular (en este caso la palabra campo cumple dos funciones, como es obvio). Porque hay fuertes intereses contrapuestos y hay proyectos antagónicos y hay enemigos, como los hubo siempre, por eso nuestra historia está escrita con sangre.

Aquí están los pueblos buscando trabajosamente su camino. Y allá están los amigos del imperio, es decir de Monsanto, de la banca JP Morgan, del gran capital financiero aliados a las oligarquías vernáculas y a los grandes poderes mediáticos coloniales. Es preciso definir intereses, clases sociales, proyectos contrapuestos y no es posible sustentar una posición de inmaculada prescindencia en esa lucha. Por eso las palabras deben ser claras y contundentes. Porque de otro modo, uno se pregunta: si unos son centro izquierda y otros son centro derecha, ¿eso significa que sustantivamente son centro y adjetivamente son izquierda o derecha? Ello explicaría que se junten todos contra la propuesta nacional y popular del actual gobierno que resulta apoyada por los movimientos sociales y lo mejor de los gremios. ¿Ello explica que el 3 de diciembre se hayan abrazado dirigentes de “centroizquierda” con dirigentes gorilas de la Coalición Cívica para dar nacimiento al “Grupo A”, o que supuestos revolucionarios hayan favorecido el triunfo del “centroderecha” en la discusión de la resolución 125?

Llegado este punto, nos preguntamos, entonces, con grave preocupación, si no se trata solamente del uso de categorías sino de la vieja entente entre derechas e izquierdas que derrumbó a Hipólito Yrigoyen en el ’30 y a Juan Domingo Perón en el ’55.

Otra fábula que viene también desde la derecha: la política es una cuestión de gestión. Es decir, la política no dirimiría intereses contrapuestos en la sociedad sino que sólo administra, gestiona.

Sobre esta cuestión podríamos decir mucho, pero Mauricio Macri ya lo ha dicho todo. “Está bueno Buenos Aires” gestionado por un empresario, decían en la campaña, pero el proyecto verdadero ha quedado al desnudo: para ellos, está bueno con el Jorge “Fino” Palacios, con Abel Posse, con Ciro James, con los grupos de choque expulsando a los pobres de las villas y las calles, o la gran revolución macrista: la enseñanza del inglés en los colegios primarios a chicos que todavía no saben castellano… ¡Qué mejor lección de política para quienes cometieron el error de votarlo!

Claro que así se aprende sufriendo demasiado, cuando se habrían evitado tantos dolores si los periodistas en serio y los políticos en serio, hubieran forzado la definición de los proyectos ocultos, polemizando sobre las grandes cuestiones y no sobre un bache más o menos. Y para eso hay que obligarlos a definirse claramente sobre el pasado y el presente, que es definirse sobre el futuro.

Hoy, las medidas adoptadas por el Gobierno de Cristina Fernández -inclusive los intentos frustrados como el de la 125- señalan un camino de vocación nacional y popular -especialmente en los últimos meses- que deslinda claramente las aguas respecto a una oposición virulenta que intenta la desestabilización para volver al pasado, apelando a políticos que son la reencarnación de Fernando De la Rúa y de Carlos Saúl Menem -que se ha convertido en la gran estrella del Senado y los legisladores de la oposición lo invitan contentos- con las banderas gastadas de la defensa de las instituciones y la moralina chiquita que denuncia una coima al precio de ocultar el robo grande de la entrega del país (la Banelco del 2000 es el mejor ejemplo). En este terreno nos paramos y lo hacemos con las palabras que corresponden: liberación nacional, unión latinoamericana, antiimperialismo, socialismo del siglo XXI.

Fuente: Revista Zoom

viernes 16 de abril de 2010

Presentación del libro "Cultura y Dictadura en Rosario: 1976-1983"


Biblioteca Popular Pocho Lepratti

Virasoro 39 bis 2000 tel. 0341 4812064 Rosario

Asoc. Civil sin fines de lucro

Pers.Jur 375 Inscripta Conabip nº 4114


1er FERIA DEL LIBRO INDEPENDIENTE Y AUTOGESTIVA ROSARIO

La FLIA como proyecto colectivo de autogestión cultural dejó definitivamente de ser solo una movida en la ciudad de Buenos Aires para contagiar su espíritu festivo de autoorganización hasta otros centros urbanos latinoamericanos como Santiago de Chile; La Plata, capital de la Provincia de Bs. As; Resistencia, Chaco; San Marcos Sierra, Córdoba y ahora Rosario, Santa Fe.

Desde hace varios años la FLIA de Buenos Aires viene trabajando incansablemente, llevando a cabo eventos cada vez más convocantes y multidisciplinarios, abarcando no solamente la edición de libros, revistas o fanzines para su difusión y distribución, sino también coordinando con diversos grupos musicales, de teatro, performers, dando decenas de charlas y pasando cientos de proyecciones.

En este camino transitado desde la horizontalidad, la felicidad y la autogestión es donde queremos hacer pie, convocando a todos los interesados en participar a que se acerquen y sumen sus esfuerzos para difundir y multiplicar proyectos, converger en otros más grandes e impulsar nuevos.

La FLIA estará enmarcada dentro de la Feria de la RED del COMERCIO JUSTO del Litoral, a realizarse los días Viernes 16 y Sábado 17 de abril desde el mediodía hasta la noche, en la Plaza San Martín (Dorrego y Córdoba).

Creemos que es importante darnos un espacio para compartir las diversas experiencias que a nivel individual y colectivo se están dando en la ciudad y la región, que nacen y se desarrollan con el objeto de generar alternativas a las relaciones sociales y productivas que el sistema impone, en este caso en relación a la cultura.
Por eso proponemos la FLIA como excusa para encontrarnos y hacernos fuertes en el terreno que elegimos, concientes de la existencia de otro/s que apuntan en la misma dirección.

Editoriales independientes –Fanzines - Publicaciones Alternativas - Revistas - Escritores independientes – EncuadernadoresFotógrafosIlustradores - Pintores - Artistas visuales -Poetas – Músicos – Cineastas – Teatro - Charlas – Historietistas – – Huertistas – Distribuidoras - Colectivos de difusión – Radios – Periódicos -

jueves 15 de abril de 2010

Homenaje cinematográfico a Cooke


Juan Guillermo Cooke, uno de los pensadores y militantes más importante del país y de Latinoamérica del siglo pasado con sobrada vigencia en el pensamiento político actual, por fin tiene su reconocimiento en la pantalla grande. El director Carlos Castro cuenta la historia de la vida del gran cocinero de las ideas nacionales y populares en su film/documental Alicia y John que se podrá ver a partir de este jueves en la ciudad de Rosario, en la sala Arteón (Espacio Incaa).

Cooke es un digno ejemplo de la militancia activa del pensamiento revolucionario y emancipador de los pueblos de América Latina. Fue uno de los primeros intelectuales que desde la izquierda se acercaron al peronismo para sumar teoría a la praxis transformadora del movimiento popular que encabezaba el General Juan Domingo Perón. Lo que más valoramos y destacamos de John W. es que fue un trabajador de las ideas que actuó por fuera del enclaustramiento académico. Es decir, su pensamiento no se restringió dentro de los marcos de la Universidad. Por el contario, él dio cátedra desde la universidad de la calle, junto a las luchas populares que fueron consiguiendo sus propósitos dentro del gobierno peronista. Cooke como Jean Paul Sartre, fue un intelectual, filósofo, que le puso el cuerpo al pensamiento y a su visión de la política y la cultura latinoamericana. Se la jugó por lo que creía y soñaba. Su militancia revolucionaria es el más lindo regalo que le ha dejado a las generaciones que vinieron después e intentaron (intentan aún hoy) llevar a cabo el sueño de la patria socialista.

Estreno en Arteón...

Horarios semana del jueves 15 al miércoles 21 de abril

•Jueves 15 – 19:30 y 21 hs
•Domingo 18 – 18:30 hs
•Martes 20 – 21 hs
•Miércoles 21 – 19:30 y 21 hs

De jueves a domingos $10 . De lunes a miércoles $ 6
Cine Arteón. Galería el Patio, P.A., Sarmiento 778 . Tel 4268841. Sala climatizada.
Alicia & John
Dirigida por Carlos Castro
Género: Documental
Duración: 81 minutos.
Clasificación: ATP
Distribuidora: Caras y Caretas
Intérpretes: Carlos Portaluppi y Ana Celentano
Sinopsis:
Mezcla de documental y ficción, cuenta la vida de John William Cooke. John William Cooke fue una de las figuras más destacadas de la izquierda peronista, el primer delegado de Juan Perón y líder de la resistencia peronista tras el golpe militar de 1955. Su compañera de vida, Alicia Eguren, amiga del Che Guevara lo acercó definitivamente a la revolución cubana en 1960, donde participó en la defensa de Bahía de Cochinos frente a la invasión norteamericana. Cooke regresó a la argentina en 1963 e intentó la fusión del peronismo y el guevarismo. Alicia y John participaron de la formación de grupos de apoyo al Che en su intento de regresar a Argentina vía Bolivia. John murió en septiembre de 1968. Escritora y poetisa, Alicia fue desaparecida en enero de 1977. Conducida a Campo de mayo y posteriormente a la ESMA , fue tirada en unos de los llamados vuelos de la muerte.
Trailer: