
Parece ser que en nuestro país son muy pocas las personas que se acuerdan y tienen conciencia sobre la destrucción del aparato productivo, hecho que comenzara oficialmente en marzo de 1976 y se cristalizara definitivamente durante la década de 1990 hasta estallar todo en diciembre de 2001. Muchos seres humanos que habitan el territorio argentino piensan que el orden socioeconómico se puede cambiar de la noche para la mañana como en un abrir y cerrar de ojos. Ya no tenemos una clase trabajadora combativa y revolucionaria como fuera la de los años sesenta y setenta del siglo pasado, de su extinción se encargó profesionalmente la dictadura de Videla, Viola, Massera y Martínez de Hoz.
El sindicalismo que tenemos hoy no deja de ser un resabio del menemismo. Tenemos que lidiar día a día con burócratas sindicales que vienen traicionando a los trabajadores que representan. La libertad de afiliación sindical no existe. Esto se debe a las tranzas entre los gremialistas gordos y los empresarios. Como siempre, los perjudicados son los laburantes que viven poniendo durante todo el año el lomo, y los beneficiados de estos arreglos espurios son aquellos actores sociales que pretenden mantener el statu quo de injusticia y desigualdad social que impuso el neoliberalismo. Estamos muy lejos de tener la tan mentada e idealizada burguesía nacional, pero tampoco la clase obrera se encuentra racionalmente organizada para reivindicar sus derechos ante las políticas neoliberales que se siguen aplicando en el país. Esto no le compete únicamente al gobierno nacional, tanto la CGT como la CTA deben pelear hasta el cansancio por el bienestar de los trabajadores empleados y desocupados. Deben dejar de lado las mezquindades para no darle el gusto al sector empresarial, que ante los anuncios de crisis (para ellos siempre estamos en crisis) su accionar consiste en recortar el personal de la empresa (o sea, despidos y reducción de sueldos).
Que no haya pleno empleo en Argentina es un verdadero acto de injusticia. Vivimos en un país donde tenemos de todo para que todos cubramos nuestras necesidades básicas. No hay crisis que pueda justificar la falta de trabajo. Hay que apelar a la creatividad y a la responsabilidad de capitalistas y asalariados, siempre interviniendo el Estado a favor de los más débiles.
Si se quiere volver al Estado de bienestar, no puede haber un solo pobre más ni un desocupado más. Esto nos envuelve a todos. Son meras palabras, discursos reaccionarios, los que nos dicen que hay que enfriar la economía porque estamos ante una crisis mundial. Es decir, hacer la plancha reduciendo el gasto público, en vez de generar un shock distributivo donde aporten aquellos ciudadanos que más tienen, más ganan, y no caerles encima a quienes andan atravesando el abismo.
Si el Gobierno no arriesga, no se la juega por los más desprotegidos, entonces es muy probable que termine haciendo lo que sus opositores quieren, esto es: no cumplir con el mandato popular.
Por Mauro Reynaldi.
El sindicalismo que tenemos hoy no deja de ser un resabio del menemismo. Tenemos que lidiar día a día con burócratas sindicales que vienen traicionando a los trabajadores que representan. La libertad de afiliación sindical no existe. Esto se debe a las tranzas entre los gremialistas gordos y los empresarios. Como siempre, los perjudicados son los laburantes que viven poniendo durante todo el año el lomo, y los beneficiados de estos arreglos espurios son aquellos actores sociales que pretenden mantener el statu quo de injusticia y desigualdad social que impuso el neoliberalismo. Estamos muy lejos de tener la tan mentada e idealizada burguesía nacional, pero tampoco la clase obrera se encuentra racionalmente organizada para reivindicar sus derechos ante las políticas neoliberales que se siguen aplicando en el país. Esto no le compete únicamente al gobierno nacional, tanto la CGT como la CTA deben pelear hasta el cansancio por el bienestar de los trabajadores empleados y desocupados. Deben dejar de lado las mezquindades para no darle el gusto al sector empresarial, que ante los anuncios de crisis (para ellos siempre estamos en crisis) su accionar consiste en recortar el personal de la empresa (o sea, despidos y reducción de sueldos).
Que no haya pleno empleo en Argentina es un verdadero acto de injusticia. Vivimos en un país donde tenemos de todo para que todos cubramos nuestras necesidades básicas. No hay crisis que pueda justificar la falta de trabajo. Hay que apelar a la creatividad y a la responsabilidad de capitalistas y asalariados, siempre interviniendo el Estado a favor de los más débiles.
Si se quiere volver al Estado de bienestar, no puede haber un solo pobre más ni un desocupado más. Esto nos envuelve a todos. Son meras palabras, discursos reaccionarios, los que nos dicen que hay que enfriar la economía porque estamos ante una crisis mundial. Es decir, hacer la plancha reduciendo el gasto público, en vez de generar un shock distributivo donde aporten aquellos ciudadanos que más tienen, más ganan, y no caerles encima a quienes andan atravesando el abismo.
Si el Gobierno no arriesga, no se la juega por los más desprotegidos, entonces es muy probable que termine haciendo lo que sus opositores quieren, esto es: no cumplir con el mandato popular.
Por Mauro Reynaldi.






La Presidenta Cristina Fernández ya está en Cuba, país que, según el clásico discurso derechista, está gobernado desde hace más de cinco décadas por una dictadura comunista (obvio, si es comunista no es democrático, siguiendo este enfoque). La tiranía castrista le ha impedido a esta isla caribeña, a lo largo de todos estos años, progresar como las demás naciones latinoamericanas. Cuba no es tan próspera como Haití, Panamá, Honduras, El Salvador, República Dominicana, Jamaica, Costa Rica, etc. Cuba es enemiga de la principal potencia mundial, Estados Unidos. Nuestra primera mandataria, en vez de ir a la asunción del primer presidente afroamericano en el gigante del Norte, prefiere hacerles una visita a los comunistas caribeños. Dicho encuentro se da en el marco de los cincuenta años de la Revolución cubana y seguramente Cristina y Raúl Castro entablarán lazos comerciales, además de proseguir con las reuniones protocolares con vistas a la definitiva integración de Cuba en la participación de los asuntos regionales. La isla, políticamente, vuelve a ser parte de América Latina. Habrá que ver cómo reaccionan los estadounidenses ante este avance de la unión latinoamericana. ¿Continuará Obama la guerra preventiva que inicio el halcón George W. Bush? Porque de ser así, Cuba seguirá siendo considerada por el Imperio como parte del "eje del mal". Y todos los gobernantes que intenten relacionarse con la tierra comandadas por el "castrismo", no serán bienvenidos en la Casa Blanca.
Ayer en la sección espectáculos del diario Página 12 salió una 
Pareciera por el título de esta nota que el tema en cuestión es la guerra entre israelíes y palestinos, o mejor dicho, para hablar sin eufemismos, la invasión del territorio que le pertenece a los palestinos por parte de los aliados norteamericanos que gobiernan Israel. Sin embargo, aquí queremos hacer alusión a la disputa interminable entre el gobierno argentino y los representantes de las cuatro entidades rurales (SR, FA, Coninagro, CRA) aglomerados en la denominada Mesa de Enlace. ¡Que veranito éste! El fuego verbal no para. Ahora parece ser que la culpa de que haya sequía en varias provincias del país es responsabilidad exclusiva del kirchnerismo. Según lo que nos ofrecen tanto el discurso mediático como las protestas de los ruralistas, el matrimonio Kirchner no se preocupa demasiado por el malestar que están viviendo los “hombres del campo”. Cristina y Néstor continúan portándose mal, no hacen los deberes y por eso hay sequía. Los K, muy allegados a San Pedro, han propiciado una maldición para que el suelo argentino pierda fertilidad y se mueran nuestras vacas.
Otro adiós que duele profundo en el alma de los amantes del rock. Falleció en el día de ayer a los 49 años Alejandro Sokol, ex integrante del mítico grupo Sumo, liderado por el italiano Luca Prodan en los años ochenta, y recientemente ex miembro de Las Pelotas, donde cantaba y compartía cartel con el guitarrista Germán Daffunchio (también ex Sumo).

Se fue el primer guitarrista punk. Falleció a los sesenta años Ron Asheton, miembro original de la banda The Stooges que encabezara el genial e hiperquinético Iggy Pop. Sacó el último disco con la formación de la iguana llamado de The Wierdness (excelente álbum que reviste la impronta punk pero aggionardo al sonido contemporáneo, donde prevalecen más las melodías que el ruido furioso) en 2007, y también pasó (tuvimos el placer de verlo) por la Argentina en el festival Pepsi Music del año anterior.
La derecha en Argentina tiene su gran chance de volver a la cima del sistema político. Finalmente ha encontrado su opción más “potable” para las elecciones presidenciales del año 2011, siempre y cuando el personaje en cuestión esta vez sí acepte competir. Carlos Alberto Reutemann- que entre otras cosas no se cansó de pauperizar las condiciones de vida de la mayoría de los habitantes de la Provincia de Sante Fe durante sus dos gobernaciones (de 1991 a 1995 y de 1999 a 2003)-, es el político que mejor imagen tiene en el electorado de tendencia conservadora, y posee cierto anclaje popular por considerarse peronista (de derecha, obviamente). Quedó bien posicionado tras el conflicto rural, haciéndose pasar por un humilde damnificado al que le iban a confiscar la renta que obtiene por sus “escasas” hectáreas en el litoral.

Nuevo año, tiempo de movilizar nuestros deseos, como suele insinuarse (aunque generalmente nos quedemos en amagues). Nos encontramos proyectando ser mejores y prometiendo no volver a cometer los mismos errores de antes.
